Amarás los genes de tu prójimo como los tuyos mismos


Amigos y amigas, hace unas semanas nos enteramos que un novedoso estudio que intentaba determinar si la heterosexualidad tiene una base genética, ha concluido que no hay suficientes elementos para concluir nada. Vamos que, aunque parezca descabellado e incluso contra natura, los heterosexuales tienen los mismos genes que el resto de sus vecinos. Esto tira por tierra algunas teorías, como la de mi amiga Lola que decía que el gen heterosexual dotaba de una capacidad superior en las mujeres para coser y bailar, y a los hombres para creer que el tamaño de su pene era directamente proporcional a su inteligencia.

A muchos cristianos les han robado sus hijos LGTBIQ



“¿Quién de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra?” (Mt 7,9)

Si hubiera escuchado a Jesús lanzar esta pregunta, le hubiera respondido inmediatamente que en mi opinión estaba idealizando la paternidad, porque la realidad muestra -al menos la que conozco- que mucha gente ha tratado de forma injusta a sus hijos e hijas. Y es que, cuando una se convierte en madre, o en padre, no hay varita mágica que la transforme en alguien diferente. Quien es egoísta, violento, o intolerante, con casi toda seguridad lo seguirá siendo después de aumentar la familia. Y quien únicamente atesora piedras, no puede repartir pan.

Todo por la perla



“El Reino de los Cielos se parece a un mercader que busca perlas finas; al encontrar una perla de enorme valor, fue, vendió todo lo que tenía y la compró” (Mt 13, 45-46).

Durante estos últimos días varias personas han hecho que esta pequeña parábola, como las perlas a las que hace referencia, resuene dentro de mí. Lo de resonar dentro de mí queda como muy profundo y rimbombante, quizás sería mejor decir que la han puesto delante de mí para que me grite: “¡No ves, lo importante es comprar la perla!”. Mi primera respuesta fue la indiferencia y, por qué no decirlo, el menosprecio, ya que uno prefiere sentirse interpelado por parábolas de verdad como la del hijo pródigo o el buen samaritano. Parábolas con buenos y malos, con tramas interesantes y finales felices. Pero poco a poco, esta perla en mi zapato, se ha ido abriendo paso hasta llegar a dispararme a quemarropa la pregunta: “¿Cuál es la perla por la que dejarías todas las demás?”.

Lanzando un guante



Me han pedido que explique mis impresiones sobre la visita que realicé hace unas semanas a Buenos Aires, esta vez en referencia a los grupos de cristianos LGBIQ que conocí en cada una de las presentaciones que realicé del libro “Solo un Jesús marica puede salvarnos”, o en las charlas que mantuve con varias personas que formaban parte de comunidades inclusivas. La verdad es que me resistía a hacerlo porque mi visita fue relámpago y todo lo que puedo decir adolece de un análisis realmente profundo. Pero bueno, me lo han pedido, y aquí voy, a dar mi opinión. Aceptando de antemano que algunos de mis lectores argentinos pensarán lo mismo que mi amiga “La Mechuda” cuando me conoció: “Oh, no, otro hombre, gay, europeo, blanco... que quiere darnos su opinión”.

Necrocristianismo


Hace solo unas horas que he llegado a Buenos Aires, Marcelo me ha recogido en el aeropuerto y me ha llevado hasta el apartamento donde pasaré una semana. Todavía tengo que repasar la presentación de mi libro que haré mañana en la Iglesia Evangélica Rio de la Plata, y además estoy cansado de casi veinte horas de viaje, pero no me resisto y salgo a la calle para conocer la ciudad. Mientras camino, voy escuchando los gritos de gente que ofrece cambiar dólares o euros por pesos argentinos, y observo también personas que viven en la calle y se tapan con mantas y cartones para soportar el frío invernal. Que vivimos en un mundo globalizado en el que nos cuesta diferenciar si estamos paseando por Barcelona o Buenos Aires, no tiene tanto que ver con el hecho de que podamos tomarnos el mismo café, en la misma taza, silla y mesa del Starbuks, sino con que tengamos incluso el mismo indigente que nos abre la puerta del establecimiento mientras nos extiende la mano para que le demos una moneda, y observemos los mismos cartones que sirven de hogar para las mismas personas a las que somos incapaces de poner cara, y mucho menos nombre.

Solo un Jesús marica puede salvarnos o la mirada de un Dios diferente



Biblioteca Francesca Bonnemaison, Barcelona. 15 de junio de 2019

Dr. Víctor Hernández Ramírez

Agradezco a Carlos Osma la invitación, que me honra, para estar aquí, presentando su libro. Diré algunas cosas de mi lectura de Solo un Jesús marica puede salvarnos[1], pero antes quisiera decir que conocí a Carlos hace unos trece años, en una mesa sobre homosexualidad y fe cristiana, en la Església Protestant del carrer Tallers, organizada por el Presbiterio de Catalunya de la IEE, presidida por el pastor Ralph Baudish y con la participación del pastor Carlos Capó.

Dioses extraños




Excepto para quienes han decidido vivir contra toda realidad, o están atrapados en sus propias mentiras, es evidente que la diversidad es una de las características que define el mundo en el que vivimos. Somos seres diversos, que sienten diferente, y que se comprenden de maneras muy distintas. Al menos eso es lo que te encuentras cuando creas espacios de libertad donde la gente puede expresarse tal y como le gustaría ser. Es evidente que las distintas identidades, pese a sus limitaciones, pueden ayudarnos a intentar plasmar todo aquello que somos, aunque tampoco hay que obviar que con ellas corremos el peligro de graduar unas por encima de otras, o incluso negar o silenciar aquellas que nos parecen inaceptables.

“Muchísima gente habita cuerpos que odia”. Entrevista a Miquel Missé



El sociólogo y activista trans, Miquel Missé publicó hace unos meses “A la conquista del cuerpo equivocado” (EditorialEgales). Un libro en el que reflexiona críticamente sobre el discurso que afirma que el malestar de las personas trans está en su cuerpo, y que la solución pasa por transformarlo. Su reflexión es pertinente tanto para personas trans como cis[1], cristianas o ateas, ya que nos invita a repensar la relación que tenemos cada un* de nosotr*s con nuestro cuerpo, y cómo incide el entorno para que esa relación sea, o no, conflictiva. Así que agradezco a Miquel Missé que haya accedido a esta entrevista.

¿Cuándo y por qué nace la idea de escribir este libro? 

En primer lugar, muchas gracias por tu interés en mi trabajo y por planear estos debates en la comunidad cristiana LGTB. En cuanto al libro, parte de la sensación de que estamos en plena avalancha de referentes trans en los que a veces echo de menos discursos más críticos con la normatividad de género y corporal. El libro quiere abrir debates para enriquecer las políticas trans

Damares Alves y la princesa lesbiana de Frozen


Cuando hace unos meses la ministra brasileña del Ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, Damares Alves (que además ha sido pastora evangélica), afirmó que “los niños visten de azul y las niñas visten de rosa”, me robó el corazón. Para quienes nos dedicamos a las matemáticas sabemos que son mágicas aquellas cosas que son irreductibles, básicas, elementales… Pues un cerebro con esas características debe tener la señora Alves. ¡No me digan que no es interesante! Lo más maravilloso de todo, lo que ha acabado incluso por arrebatarme mi pequeño cerebro compuesto por más de una neurona (una lástima, nadie es perfecto), ha sido  el comentario que hizo en su última predicación del domingo pasado, que venía a decir algo así como que Elsa (la princesa de Frozen) es lesbiana, y que con ella se está intentando abrir una brecha en la cabeza de las niñas de tres años para que acaben soñando con una princesa. No como la señora Alves, que cuando tenía tres años soñaba que un príncipe la venía a salvar del castillo en el que vivía recluida.  Aunque a algunos nos haya escandalizado un deseo tan prematuro, me alegro de que su sueño se haya cumplido y que el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro la haya sacado del anonimato de la torre evangelical en la que vivía, y nos la haya regalado al común de los mortales para disfrutar de las afirmaciones más elementales que se pueden hacer con un cerebro humano.

Solo un Jesús machote puede salvarnos



Será que llevo uno días intensos, que quizás me estoy pasando con el café, o ambas cosas, pero el otro día tuve una experiencia de esas “extraordinarias” que me gustaría compartir con todas vosotras. Estaba yo durmiendo, en mi cama, con mi marido, cuando de pronto tuve la sensación de ser arrebatado (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; solo Dios lo sabe) y llevado a un paraíso evangelical. Que era tan divino lugar no lo deduje por la belleza de la estancia, o porque me produjera una sensación de paz y amor, en realidad me pareció un sitio muy triste y patético. Me percaté de que me encontraba en el paraíso evangelical cuando vislumbré a cuatro ángeles asexuados delante de mí, con sus sandalias, vestidos blancos, alas rebosantes de plumas, una diadema en su cabeza repleta de rizos rubios, y una cara de muy mala leche, que me decían: “En este paraíso, solo un Jesús machote puede salvarnos”. Yo buscaba por todos lados para ver si veía alguno, pero lamentablemente no lo encontré.



La cruz y la cama


Cuentan los evangelios que mientras Jesús agonizaba en la cruz las personas que pasaban por delante de tan terrible escenario le decían: “¡Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz!”. Y es que claro, tenían razón, los Hijos de Dios tienen otros sitios más honrosos donde morir: en su cama por ejemplo. Desde entonces hasta ahora, aquellos mensajes inhumanos han cambiado mucho, y ahora los guardianes del orden nos dicen a nosotras que para ser “Hijas de Dios” hemos de descender de nuestras deshonrosas camas, y subirnos a sus maravillosas cruces de neón para que todo el mundo pueda ver lo divinas que somos. No sé, pero tengo la sensación de que para mucha gente el cristianismo es un viaje de la cruz a la cama, o de la cama a la cruz.

Will Graham, tranquilo, coja aire y cuente hasta cinco



Hermano Will,

Ayer leí su artículo “No, no, no, Jesucristo no era marica” en el Magacín de Protestante Digital, y finalmente he decidido dar mi opinión sobre su campaña de acoso tras la publicación de mi libro “Solo un Jesús marica puede salvarnos”. Personalmente no le conozco, no tengo ni la más mínima idea de quién es usted, la primera vez que escuché su nombre fue hace unos meses cuando promovió también un boicot contra la Editorial Clie utilizando la revista Protestante Digital. Me reitero, no le conozco personalmente, así que lo que le voy a decir ahora tiene que ver con la imagen que proyecta en la red, que no sé si se corresponde con la realidad. Y se lo voy a decir como se lo diría a mi propio hermano porque, aunque me pueda gustar más o menos, el Dios que reveló el Jesús marica al que yo sigo nos ha hecho hermanos a usted a mí.

No nos ha salido un papa raro


Creo, como el papa Francisco afirmó en el programa Salvados de la Sexta, que las tendencias no son pecado, y por tanto (a partir de aquí es deducción mía) si una persona tiene tendencia a la LGTBIQfobia no está pecando, que el pecado (y disculpar por utilizar una palabra con un pasado tan sangriento) está en la práctica. Es decir, que lo encontramos cuando actuamos, de pensamiento, palabra y obra de una forma LGTBIQfóbica. Quienes hayan escuchado el resto de la entrevista podrán valorar ellas mismas si el papa Francisco está o no cometiendo un pecado con las personas LGTBIQ. Y después, tendrán más herramientas para juzgar si su discurso da, o no, cobertura a las terapias para “curar la homosexualidad” que impartía el obispado de Alcalá de Henares en Madrid y que ha destapado eldiario.es.  

"Solo un Jesús marica puede salvarnos", vídeo de la presentación


El pasado sábado 23 de marzo presenté en el Centre LGTBI de Barcelona el libro "Solo un Jesús marica puede salvarnos". Una presentación organizada por la Associació de Famílies LGTBI-FLG, y que moderó Katy Pallàs, presidenta de la FLG. Las personas que participaron dando su opinión sobre el libro fueron: el sociólogo Rafa López, la escritora Maite García Fochs y el teólogo Krzysztof Charamsa. Aquí puedes ver la primera parte de la presentación...

Iglesias, abusos y hashtags absurdos



La cumbre vaticana sobre pederastia acababa el pasado 24 de febrero dejando de nuevo una gran decepción entre las víctimas que esperaban algo más que palabras y buenas intenciones. Miguel Hurtado, portavoz español de la Organización Global de Víctimas ECA (Ending Clergy Abuse) afirmó tras conocerse las conclusiones de la cumbre que: “El papa Francisco ha dado un guantazo a todas las víctimas de pederastia que hemos venido de los cinco continentes para pedir explicaciones. Se ha pasado la mitad del discurso hablando de los abusos fuera de la Iglesia. A nosotros nos abusaron dentro de la Iglesia, eran sacerdotes, monjes, profesores católicos. Esperábamos una respuesta que no nos ha dado”.

Personas LGTBIQ: el nuevo filón evangélico




Si no hubiera personas LGTBIQ en las iglesias, habría que inventarlas, o por lo menos convencerlas para que se apuntaran a alguna y se dejaran torturar en nombre de dios. Y es que la historia confirmará que al comienzo de este siglo somos nosotras las que más influencia tenemos en las principales instituciones cristianas. Aunque oficialmente no hay personas LGTBIQ dentro de ellas, porque supuestamente ambas naturalezas son como el agua y el aceite, la realidad es que estamos por todas partes. Si no fuera porque se nos percibe como una amenaza, casi llegaría a afirmar que somos el Espíritu Santo… Nos intuyen, saben que estamos, pero nadie puede (quiere) vernos. La realidad es que a nuestra costa se ha construido un relato de terror, de sospecha, que hace que muchos crean que podemos aparecer en medio de la noche para hacer alguna monstruosidad a algún despistado o a alguna dulce doncella. Somos las brujas del siglo XVI, los masones del XVIII, somos vampiresas y hombres lobo. No existimos (o eso dicen), pero les quitamos el sueño.

Un Jesús en mallas en el lago de los cisnes


Hay veces que uno se cansa de escuchar noche y día tantos lamentos, tantos discursos cargados de miedo y de verdades basadas en fantasmas divinos. Y es que uno llega a pensar que el enorme ruido que nos envuelve, y que supuestamente crea la naturaleza para acabar con todos nosotros, no permite pensar a nadie con claridad. Estamos a merced del vaivén de los discursos de odio, a un tris de ser derribados por huracanes de ignorancia, a medio camino entre el desierto y una llanura fértil. Justo en ese momento de la existencia en el que todo parece más oscuro que nunca, y aunque sabemos que no falta mucho para que llegue el amanecer, a nuestro alrededor nadie cree que vayamos a sobrevivir para contarlo. ¿Dónde estás maestro?

¡Tus hijos, sí importan!


Supongo que algún grito similar a ¡tus hijos, sí importan! harían los buenos cristianos que en el año 1491, acusaron a varios judíos toledanos de torturar, crucificar, y arrancar el corazón a un niño, para intentar después hacer un rito con su sangre que trajese la desgracia a todo el pueblo. Ante tanto griterío, y porque quién más y quién menos tenía un hijo o un sobrino, nadie se podía oponer a que estos peligrosos judíos (descendientes de quienes crucificaron a Jesús) fueran quemados vivos delante de todo el pueblo, para que no quedara duda alguna de que la amenaza había sido lanzada al infierno. Tras el castigo, y decididos a encontrar los restos de la infantil víctima, parece ser que toda la población se maravilló, tras buscarlo día y noche, de que Dios mismo lo hubiera ascendido a los cielos y lo hubiera hecho descansar en los brazos de la madre de todos los creyentes: la Virgen María.  

Lo "bi" en la Bi-blia


La identidad “bi” de Jesús fue un tema que levantó mucha controversia en los primeros siglos del cristianismo. Hubo dos tendencias para intentar explicar cómo era eso de ser “bi” en Jesús representadas por las escuelas de Alejandría y Antioquia. Los alejandrinos ponían en primer plano la divinidad de Jesús, y tendían a minimizar su humanidad, mientras que los antioquenos hacían exactamente al contrario. Pero propuestas había de todo tipo y grado: Cristo era divino pero no tenía un espíritu humano, Cristo era hombre y Dios pero sin mezcla alguna de ambas naturalezas, la naturaleza humana de Cristo fue absorbida por la divina, etc… A primera vista uno puede pensar que estas discusiones ni nos van ni nos vienen, o que a falta de Facebook, Instagram o Twitter, nuestros antecesores cristianos estaban igualmente dispuestos a perder el tiempo en cosas que tenían poco que ver con la realidad. Aun así no os dejo con la duda, y os explico que la propuesta que finalmente tuvo más followers se estableció en el Credo de Calcedonia[1] del año 451 d.C. y afirma que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, y que ningún medio de distinción de naturalezas desaparece por dicha unión.

Cómo salir del armario en Navidad


Es posible que ya estés algo cansada de que todo el mundo crea que eres heterosexual y te estés planteando afrontar ese rito de inicio por el que, cual circuncisión judía, tenemos que pasar las personas gais: la salida del armario. Supongo que ya sabes que no hay momentos más o menos buenos para dar este paso, y que cualquiera que escojas será visto como inoportuno por quienes te quieren como ellos quieren. Pero como me imagino que lo que más te importa es la reacción de tu familia, y estamos justamente en época navideña, pues llámame tonta, pero yo diría que si no quieres ir haciendo salidas del armario todos los días, o que tu tía María se entere de “lo tuyo” por una llamada de tu primo Moisés; una estrella del cielo puede estar mostrándote que quizás el día de la comida de Navidad, con toda tu familia reunida alrededor de una mesa, es el mejor momento para hacerlo.