"He tenido que pelear para reconocerme mujer sin ser heterosexual, bonita sin ser flaca, importante sin ser blanca, y con derechos siendo pobre". Entrevista a Tania Irias Guerrero


Tania Irias Guerrero llegó el pasado mes de abril a Barcelona desde Nicaragua, con su esposa y sus dos hijos, huyendo del Gobierno de Daniel Ortega. Hoy, mientras cambia constantemente de lugar de residencia, espera junto a su familia la respuesta a la demanda de asilo. Nos conocimos en el último encuentro de familias LGTBIQ organizado por la FLG(1) donde compartió su experiencia. Le agradezco su amabilidad por concederme esta entrevista.

Krzysztof Charamsa en la presentación de "Solo un Jesús marica puede salvarnos"


Es un placer presentar el hermoso libro del amigo Carlos Osma y poder reflexionar sobre un tema tan importante para las personas religiosas, como es la relación entre su religión y su orientación sexual o su identidad de género. Al mismo tiempo, es un tema tan doloroso como el de la discriminación, la estigmatización y la persecución de las personas LGBTIQ por parte de las religiones.

Esclavos del Señor


Toda la congregación de Israel le dijo a Roboam: Tu padre agravó nuestro yugo. Alivia tú ahora algo de la dura servidumbre de tu padre y del pesado yugo que nos impuso, y te serviremos”[1].

Si preguntamos quién construyó el Templo de Jerusalén, cualquier persona que conozca mínimamente la Biblia nos responderá que fue el rey Salomón. No es que hoy en día tenga demasiado valor conservar en la memoria esta información, porque basta buscar en Google y en menos de cinco segundos tienes la respuesta: “El Primer Templo fue construido por Salomón” nos dirá Wikipedia, “El Primer Templo fue construido en el siglo X aNE por Salomón” afirmará una y otra vez cualquier página que consultemos. Pero la verdad es que lo construyeron treinta mil israelitas[2] que sintieron lo que el texto con el que he empezado refleja: que estaban siendo oprimidos para construir un templo que paradójicamente se dedicaba al dios que los liberó de la esclavitud.

Una fe como la de nuestras madres


Quienes hemos sido educados en familias cristianas sabemos lo fácil que es caer en la tentación de cuidar la fe como si fuera una reliquia. El ejemplo de nuestras madres o abuelas, que lucharon tanto por defenderla pesa mucho, a veces demasiado. Y cuanto más trabajamos por protegerla, por conservarla, más nos damos cuenta que nos alejamos de aquella fe que nos transmitieron. Únicamente cuando nos atrevemos a tomarla en serio, y estamos dispuestos a ensuciarla con nuestra cotidianidad llena de incongruencias, errores y algún que otro acierto, descubrimos que la vivimos como ellas lo hicieron.

Mi reino sí es de este mundo



El pasado 14 de octubre el conflicto entre Cataluña y España se hizo aún más profundo cuando el Tribunal Supremo español, en mi opinión absolutamente politizado, se decantó por satisfacer las tesis de la fiscalía general del Estado, y condenó a las presas y presos políticos catalanes a penas de entre 9 y 13 años de cárcel por organizar el referéndum del 1 de octubre de 2017, al considerarlo un delito de sedición. Algunas de mis amistades me han enviado mensajes haciéndome saber que no entienden mi posicionamiento, ya que me he significado públicamente rechazando esta sentencia por vengativa, pidiendo la libertad de los presos y presas políticas,y exigiendo un referéndum de autodeterminación para que las personas que vivimos en Cataluña podamos decir libremente cuál es la relación que queremos tener con el Estado español. He decidido escribir unas líneas para responderles, y concretamente lo haré respondiendo a unas preguntas que me ha hecho llegar una persona que respeto y aprecio profundamente.