Solo un Jesús marica puede salvarnos



“Ya de entrada, el título de este libro anuncia a lectoras y lectores que nos espera una aventura fuera de lo común: Solo un Jesús marica puede salvarnos. Y no cabe duda: el contenido responde a esta advertencia inicial... Lo que aporta Carlos Osma es a su vez innovador. Su estilo y su tono le son propios, y aborda temas comúnmente ignorados o poco comentados en la literatura teológica de nuestro tiempo. Invito, por tanto, a las personas que se disponen a leer el libro que aquí se presenta a dejarse inspirar, asombrar y provocar y a seguir reflexionando sobre el significado que puede tener el reino de Dios para nosotras y nosotros”.

 Dr. Renato Lings

Un Jesús en mallas en el lago de los cisnes


Hay veces que uno se cansa de escuchar noche y día tantos lamentos, tantos discursos cargados de miedo y de verdades basadas en fantasmas divinos. Y es que uno llega a pensar que el enorme ruido que nos envuelve, y que supuestamente crea la naturaleza para acabar con todos nosotros, no permite pensar a nadie con claridad. Estamos a merced del vaivén de los discursos de odio, a un tris de ser derribados por huracanes de ignorancia, a medio camino entre el desierto y una llanura fértil. Justo en ese momento de la existencia en el que todo parece más oscuro que nunca, y aunque sabemos que no falta mucho para que llegue el amanecer, a nuestro alrededor nadie cree que vayamos a sobrevivir para contarlo. ¿Dónde estás maestro?

¡Tus hijos, sí importan!


Supongo que algún grito similar a ¡tus hijos, sí importan! harían los buenos cristianos que en el año 1491, acusaron a varios judíos toledanos de torturar, crucificar, y arrancar el corazón a un niño, para intentar después hacer un rito con su sangre que trajese la desgracia a todo el pueblo. Ante tanto griterío, y porque quién más y quién menos tenía un hijo o un sobrino, nadie se podía oponer a que estos peligrosos judíos (descendientes de quienes crucificaron a Jesús) fueran quemados vivos delante de todo el pueblo, para que no quedara duda alguna de que la amenaza había sido lanzada al infierno. Tras el castigo, y decididos a encontrar los restos de la infantil víctima, parece ser que toda la población se maravilló, tras buscarlo día y noche, de que Dios mismo lo hubiera ascendido a los cielos y lo hubiera hecho descansar en los brazos de la madre de todos los creyentes: la Virgen María.  

Lo "bi" en la Bi-blia


La identidad “bi” de Jesús fue un tema que levantó mucha controversia en los primeros siglos del cristianismo. Hubo dos tendencias para intentar explicar cómo era eso de ser “bi” en Jesús representadas por las escuelas de Alejandría y Antioquia. Los alejandrinos ponían en primer plano la divinidad de Jesús, y tendían a minimizar su humanidad, mientras que los antioquenos hacían exactamente al contrario. Pero propuestas había de todo tipo y grado: Cristo era divino pero no tenía un espíritu humano, Cristo era hombre y Dios pero sin mezcla alguna de ambas naturalezas, la naturaleza humana de Cristo fue absorbida por la divina, etc… A primera vista uno puede pensar que estas discusiones ni nos van ni nos vienen, o que a falta de Facebook, Instagram o Twitter, nuestros antecesores cristianos estaban igualmente dispuestos a perder el tiempo en cosas que tenían poco que ver con la realidad. Aun así no os dejo con la duda, y os explico que la propuesta que finalmente tuvo más followers se estableció en el Credo de Calcedonia[1] del año 451 d.C. y afirma que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, y que ningún medio de distinción de naturalezas desaparece por dicha unión.

Cómo salir del armario en Navidad


Es posible que ya estés algo cansada de que todo el mundo crea que eres heterosexual y te estés planteando afrontar ese rito de inicio por el que, cual circuncisión judía, tenemos que pasar las personas gais: la salida del armario. Supongo que ya sabes que no hay momentos más o menos buenos para dar este paso, y que cualquiera que escojas será visto como inoportuno por quienes te quieren como ellos quieren. Pero como me imagino que lo que más te importa es la reacción de tu familia, y estamos justamente en época navideña, pues llámame tonta, pero yo diría que si no quieres ir haciendo salidas del armario todos los días, o que tu tía María se entere de “lo tuyo” por una llamada de tu primo Moisés; una estrella del cielo puede estar mostrándote que quizás el día de la comida de Navidad, con toda tu familia reunida alrededor de una mesa, es el mejor momento para hacerlo.