La pirámide gay


“…los primeros serán últimos y los últimos, primeros…[1]

Como tiene que haber de todo, hay personas que creen que no es así y que la suya es la única posibilidad de existencia, pero para quienes entendemos que la diversidad es, junto al amor, el regalo más preciado que se nos ha dado, sabemos que en cualquier lugar donde no se trabaje todos los días por hacer copias de no sé qué ser humano ideal; las personas somos, para lo bueno y lo malo, irrepetibles. Y esto evidentemente ocurre también dentro del colectivo LGTBIQ, no existen dos mujeres trans iguales, ni dos intersexuales. No hay dos bisexuales idénticos, con los mismos sueños, la misma forma de ver la vida y enfrentarse a ella… Y no hay, y sobre nosotros va esta reflexión, dos hombres gais calcados o salidos de la misma cadena de producción.

“El impulso para cambiar la Iglesia y la sociedad no puede venir de los líderes”. Entrevista a Teresa Forcades


El nombre de Teresa Forcades saltó a la opinión pública por su crítica a farmacéuticas y gobiernos en la gestión de la gripe A. Es licenciada en medicina, teóloga y monja benedictina. En los últimos años ha sido muy activa políticamente y es una de las promotoras del movimiento independentista Procés Constituent en Cataluña. 

Hace casi tres años de su “exclaustración” del convento de Sant Benet de Montserrat para dedicarse a la política. A veces parece que dentro de las instituciones religiosas las personas están obligadas a escoger entre la dimensión espiritual y el compromiso político-social. ¿Ha sido difícil para usted compatibilizar ambas dimensiones?

La mentira os dará poder


Aunque uno de los textos más conocidos del evangelio afirma que “conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres[1], la historia muestra una y otra vez que las iglesias han preferido el “aprenderéis a mentir, y la mentira os dará poder”. Y es que, como cualquier otra institución, las iglesias se han sentido muchas veces amenazadas por personas, ideologías o cosmovisiones; y ante esa supuesta amenaza han respondido a menudo de forma poco evangélica, poco humana. Esa es nuestra historia, esconderla sería faltar a la verdad y un impedimento para liberarnos.

Un pastor en apuros


Imagina que vives en la maravillosa ciudad de Valencia, junto al rio Turia, y que de vez en cuando te pasas por su catedral y subes los 207 escalones del Micalet para disfrutar de las vistas y pasar un buen rato. Supón que eres un pastor evangélico y que después del culto del domingo, dejas a tu mujer e hijos en casa, y te vas a dar una vuelta por el imponente Oceanogràfic para ver los diferentes hábitats marinos y sumergirte con algún tiburón. Ponte en la piel de este pastor y visualízalo sentado en su coche, con la puerta trasera abierta, en la Avenida del Cid en pleno mes de marzo, pocos días después de que el fuego haya convertido en cenizas las monumentales fallas y las tracas y petardos todavía resuenen en su memoria. Mira por el retrovisor a través de los ojos de este pastor, que mantiene el coche en marcha mientras el nerviosismo delata que lo suyo no son los secuestros, y observa cómo los dos cutres sicarios, que ha contratado por 140 euros, intentan introducir por la fuerza en el automóvil a su musculado amante sin demasiada fortuna.

Querida Eva


Querida Eva,

Acabo de leer tu mensaje, todavía estoy bastante afectado por lo que me has contado. Quería responderte en privado, sé que lo que me has explicado es algo personal, pero aunque tú no lo creas, muchas personas han pasado por una situación muy similar a la tuya. Por eso he decidido hacer pública esta carta, porque creo que respondiéndote a ti, estoy dirigiéndome a mucha otra gente; y porque pienso que seguro habrá otras personas que, al leerla, querrán añadir alguna cosa más a lo que yo voy a decirte ahora.