viernes, febrero 10

Fe, esperanza y amor


Tengo un enorme respeto por la forma con la que cualquier persona intenta dar sentido, justificar, o simplemente asumir, la perdida de uno de sus seres queridos. Esta semana, mis hermanas, mis hermanos y yo, hemos recibido el cariño de amistades y familiares que querían consolarnos por la perdida de nuestra madre. Me quedo con sus palabras de consuelo, pero sobre todo con el amor que nos han querido transmitir. Sin embargo, si en algún momento durante estos cuatro meses desde que a mi madre se le detectó un cáncer terminal, yo hubiera sentido que Dios tenía algo que ver con su enfermedad; hubiera pedido la fe. A mi madre no se la ha llevado Dios, se la ha llevado el cáncer, una enfermedad que gracias a los avances en la investigación mucha gente puede superar, pero que lamentablemente para ella ha sido imposible.

lunes, enero 30

¡Cuidado, todo el mundo es gay!


Hace unos días los periódicos ABC y La Razón cedieron sus páginas a un grupo ultracatólico para que publicitara un acto dirigido a todas aquellas lesbianas y gays que quieren dejar “el estilo de vida homosexual”. El acto, que ya se ha realizado, consistió en un seminario online impartido por un psicoterapeuta estadounidense que hace unos años fue expulsado de la Asociación Americana de Terapeutas, pero que sigue lucrándose defendiendo que la homosexualidad es un trastorno producido por traumas infantiles sin resolver que llevan a la persona a un estado de confusión, y afirmando que con una terapia adecuada se puede volver al estado ideal que supone la heterosexualidad.

martes, enero 17

No es la homofobia sino el literalismo bíblico


Después de haber hablado con muchas personas LGTBI que procedían de iglesias evangélicas, me he dado cuenta de que ninguna de ellas tenía interés por conocer los argumentos con los que rebatir la homofobia que padecían dentro sus familias o comunidades. Nunca nadie me ha preguntado: ¿Qué puedo decirles para que se den cuenta de que la homofobia es un pecado? Puede parecer sorprendente, pero aunque mayoritariamente hemos arrastrado sentimientos de culpabilidad, la verdad es que nunca he conocido a un evangélico LGTBI, por muy conservador o fundamentalista que fuese el entorno del que procedía, que no tuviese claro que era objeto de un odio y discriminación que Jesús hubiese rechazado.

lunes, diciembre 19

Huyendo de José


Un ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:-Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo-. José se levantó, tomó al niño y a su madre y salió de noche con ellos camino a Egipto1”.

El evangelio de Mateo describe como el temor de un hombre a perder su poder desencadenó la muerte de todos los niños menores de dos años que había en Belén. Una dura historia narrada justo en el lugar en el que el evangelio nos habla de la llegada de la salvación. No es difícil encontrar similitudes con otro pasaje bíblico escrito cientos de años antes; me refiero al enfrentamiento entre dos masculinidades poderosas, la de Yahvé y el Faraón de Egipto, que acabó con la victoria del primero cuando éste asesinó a todos los primogénitos egipcios para que los esclavos israelitas pudieran liberarse de la opresión a la que estaban sometidos.

martes, noviembre 29

La “Sola fide” y la salvación gay


El heterocentrismo cristiano, y más concretamente el evangélico, intenta apoderarse de las “Cinco Solas” erigiéndose en su único merecedor y administrador. Para ello ha creado una ideología que convierte la Sola Escritura en una ley que persigue y condena las identidades o afectividades no normativas. La Sola Gracia la reserva para quienes antes han “circuncidado” sus deseos y sienten o actúan como heterosexuales. Cuando dice Solo Cristo, adora a un ídolo construido a su imagen y semejanza, olvidando el mensaje y la vida de Jesús de Nazaret que se situó siempre al lado de los “otros”, de los desheredados y de quienes sufrían marginación. La afirmación Solo a Dios la Gloria la complementa con la aclaración de que nuestros cuerpos y deseos disidentes jamás podrán glorificar al Creador. Sin embargo, es el principio de la Sola Fe el que con más claridad se resiste a su apropiación y a su intento de manipulación.