Will Graham, tranquilo, coja aire y cuente hasta cinco



Hermano Will,

Ayer leí su artículo “No, no, no, Jesucristo no era marica” en el Magacín de Protestante Digital, y finalmente he decidido dar mi opinión sobre su campaña de acoso tras la publicación de mi libro “Solo un Jesús marica puede salvarnos”. Personalmente no le conozco, no tengo ni la más mínima idea de quién es usted, la primera vez que escuché su nombre fue hace unos meses cuando promovió también un boicot contra la Editorial Clie utilizando la revista Protestante Digital. Me reitero, no le conozco personalmente, así que lo que le voy a decir ahora tiene que ver con la imagen que proyecta en la red, que no sé si se corresponde con la realidad. Y se lo voy a decir como se lo diría a mi propio hermano porque, aunque me pueda gustar más o menos, el Dios que reveló el Jesús marica al que yo sigo nos ha hecho hermanos a usted a mí.

Tiene razón cuando afirma en su artículo que soy profesor de matemáticas, así que se puede imaginar que estoy acostumbrado desde hace años a trabajar con adolescentes, y tengo que decirle que su comportamiento desde que “Solo un Jesús marica puede salvarnos” salió a la luz, me recuerda demasiado a las pataletas que tienen algunos de mis alumnos cuando las cosas no se hacen como ellos quieren. Suele pasar con alumnado que tiene una alta autoexigencia, una mínima capacidad de frustración, y una absoluta incapacidad para ponerse en el lugar de los demás. Son alumnos a los que se les ha consentido todo, y que están acostumbrados a mirar a los demás por encima del hombro. Adolescentes en realidad inseguros porque, o no han recibido el amor que merecían, no les han puesto límites claros cuando eran niños, o ambas cosas.

No le ha gustado el título de mi libro, lo entiendo, tranquilo, coja aire y cuente hasta cinco. Hay muchas cosas en el mundo que seguro no le gustan, si quiere ser constructivo láncese a leer otros libros, o puede escribir usted el suyo propio (a lo mejor ya lo ha hecho, disculpe, pero como le he dicho, no le conozco de nada) y explicar porqué no se puede aplicar el término marica a Jesús (aunque le recomiendo que se informe antes, por sus comentarios he de decirle que no tiene ni idea de lo que puede llegar a significar, ni para qué lo utilizo yo en mi libro). Si no quiere seguir regodeándose en lo superficial y anecdótico, pero por alguna razón está interesado en seguir hablando de “Solo un Jesús marica puede salvarnos”, le invitaría a leérselo para después poder hacer una crítica consistente y madura. Mi libro creo que es valiente, pero estoy convencido de que no es perfecto. Mucha gente me escribe para darme las gracias y decirme lo que le ha aportado, otras para preguntarme o pedirme aclaraciones (aprovecho para decirle que si le ofendía el título del libro podía haberme escrito un mensaje antes para preguntar, y le hubiera explicado las razones. Mi correo es público homoprotestantes@gmail.com, somos personas adultas nunca me he escondido de nadie).

Reitero que me parece correcto que exprese su opinión sobre el título de mi libro, pero me parece que debería reconocer que se ha excedido en su crítica. Llamar al boicot de una librería cristiana, ya no estoy hablando de una gran distribuidora, sino de la librería con la que una persona se gana la vida dignamente, porque tiene a la venta “Solo un Jesús marica puede salvarnos”, puede usted justificarlo como quiera, pero si de verdad cree en ese “amado Señor” al que apela en su último artículo y le queda una mínima empatía, sabe muy bien que no está bien lo que ha hecho. Y le diría que todo el mundo comete errores, pero hacerse la víctima no es el camino, al menos el del Jesús marica al que yo sigo. El mío le diría que cogiera el teléfono y llamase a dicha librería para preguntar cómo han vivido el boicot, seguro que después acabará por darse cuenta de que les debe una disculpa, privada, pero también pública.

No le puedo decir que me entristece que Facebook le haya censurado su página, creo en realidad que tardó demasiado en hacerlo, los mensajes de odio no deberían tener espacio en las redes sociales. Imagino que no estará de acuerdo con esta manera de calificar sus mensajes, pero para que entienda a qué se refiere la mayoría de la población cuando utiliza esta expresión, se lo explicaré poniendo como ejemplo su artículo de ayer. Si dice que Dios no acepta ninguna relación sexual fuera del matrimonio heterosexual, está dando una opinión (al utilizar la palabra heterosexual creada a finales del sigo XIX para hablar sobre la Biblia, algunos opinamos también que demuestra cierta ignorancia), sin embargo, cuando afirma que “cualquier tipo de relación sexual fuera de los confines del matrimonio heterosexual está bajo la ira de Dios”, le da un matiz violento que puede leerse como una amenaza.  Si dice que Cristo guardó la ley, está dando una opinión (para mi manera de entender bastante sesgada, y que sigue delatando cierta ignorancia sobre la Biblia), pero si afirma que “Cristo abrazó la enseñanza del Dios Padre tocante a la homosexualidad revelada en las escrituras”, después de decir que esa enseñanza es “Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos[1], y no lo matiza de ninguna forma, entonces estamos hablando de un claro mensaje de odio. Triste, aunque no sorprendente, que se haga en una revista que se dice cristiana, como Protestante Digital. Con ese texto con el que me amenaza, ha sufrido mucha gente, y ha servido para justificar el asesinato de muchas otras. Cualquier persona con un mínimo de empatía, se da cuenta de que esto es inaceptable.

Habla de falsos Cristos en su artículo de ayer, y estoy convencido de que en cualquiera de nuestros Cristos hay mucho de falso. Para usted la palabra marica convierte en falso al Jesús al que yo sigo. Tengo que decirte que la falta de amor es lo que convierte para mí en falso al suyo. Únicamente utiliza dos veces la palabra amor, una para decir “amado Señor” y otra para exclamar “¡Te amamos, Señor Jesús!”, si se fija siempre referidas a un Jesús abstracto, divino, lejano… Y sin embargo su comportamiento real en estas últimas semanas ha mostrado una absoluta falta de amor fraterno. No únicamente conmigo, sino con mucha gente a la que ha intentado hacer daño, escondiéndose tras el celo de un Dios lleno de ira. Pregúntese qué parte de sí mismo ha puesto en ese Dios, y a qué se debe tanta ira. Mi Jesús marica revela a un Dios que pone el amor por delante de la ira, por delante de la ley, por delante de mis inseguridades… Mi Jesús marica recela siempre de los que dicen que aman a Dios, pero se comportan de manera injusta con sus hermanos y hermanas. Mi Jesús marica le diría, y con esto acabo, algo parecido a: “Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor”[2].



Carlos Osma



[1] Lv 20,13
[2] 1 Jn 4,7-8





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