Marcos Vidal es el cantante español de música cristiana con mayor proyección internacional. Desde su primer álbum Buscadme y Viviréis en 1990 hasta el más reciente Lo que vemos en 2023, le ha acompañado el reconocimiento por su trabajo, recibiendo premios como el International Award GMA al mejor cantante de habla no inglesa en 1996, varios Premios Arpa al mejor álbum vocal masculino en 2003 y 2005, o dos Latin Grammy Awards al mejor álbum cristiano en español en 2016 y 2023. Su álbum Cara a cara de 1996 es una de las producciones de música cristiana en castellano más vendidas en el mundo. Aunque, sin duda, la aportación más relevante de este cantautor es que las letras poéticas de sus canciones se han convertido para millones de cristianos de habla hispana de todo el mundo en himnos con los que expresan su fe y su Ɐmor por dios.
Hace unos meses, los dos hijos menores de Marcos Vidal fueron puestos en la diana del fundamentalismo evangelical por razones en el fondo similares. Al más pequeño, Joel Vidal, porque su videoclip Perfect distraction[1] les pareció excesivamente queer, y al mayor, Necko Vidal, por asistir a eventos y apoyar al colectivo LGTBIQ+. A partir de ese momento se han sucedido los comentarios en programas evangelicales y en redes pidiéndoles a ambos que aclaren su posición —o directamente su orientación sexual—: ¿están con el colectivo LGTBIQ+, o con los principios fundamentalistas evangelicales? Es evidente que los discursos de odio hacia las personas LGTBIQ+, de los que ha participado Marcos Vidal, han acabado por impactar en su familia, de la misma forma que lo llevan haciendo desde hace mucho tiempo en las familias de las personas queer que procedemos de entornos evangélicos.
Este caso mediático —aunque con sus peculiaridades— nos permite ver en directo la estrategia con la que el fundamentalismo ejerce violencia contra quienes considera disidentes. El primer paso de esta estrategia lo he comentado ya; los influencers más extremistas del evangelicalismo salieron en defensa de la Verdad como perros de presa contra Joel y Necko Vidal, a los que exigieron escoger entre su fe cristiana y el colectivo LGTBIQ+:
«Necko, hay una Verdad, no puedes estar en los dos mundos. El cristiano tiene una sola identidad, y es con el Señor Jesucristo. Esa es la única Verdad. Cristo quiere que permanezcas en la familia de la fe, pero bajo su —léase aquí mi— voluntad».[2]
Al no conseguir sus objetivos —y siendo conscientes de que no los iban a conseguir—, el segundo paso fue poner en la diana al propio Marcos Vidal, al que se le exigía una condena clara del comportamiento de sus hijos que tampoco se ha dado:
«Él tendría que haber hecho lo que hizo Jesús, sacarse el cinto y con celo de Dios por amor al nombre del Señor y a su Iglesia poner las cosas en orden».[3]
De lo que se trataba era de impedir que una persona con tal proyección mediática en ambientes evangelicales pudiera dar una imagen de aceptación de las personas LGTBIQ+ dentro de las iglesias. Así como de atemorizar a cualquier padre o madre evangelical que estuviera dispuesta a aceptar a sus hijes queer. De cómo nuestras madres o padres han sido aconsejadas, advertidas o directamente amenazadas por amorosísimos evangelicales para que mostraran un claro rechazo hacia nosotres, podemos hablar largo y tendido las cristianas LGTBIQ+.
Una vez puesto el foco sobre Marcos Vidal, solo quedaba escucharle, aunque en realidad ya se había pronunciado meses antes cuando, en una entrevista en la que le preguntaron sobre sus hijos, dio la impresión de identificarse con el padre del hijo pródigo:
«Hay momentos en los que ellos deciden y tú tienes que estar ahí para ellos cuando lo necesitan, respetando sus decisiones aunque no te gusten, que los amas aunque lo que están haciendo no te guste».[4]
Más recientemente, respecto a la exigencia para que condenara públicamente la actitud de sus hijos, o su opinión sobre las críticas que había recibido en los medios por no haberlo hecho, afirmó:
«Tenemos una relación buena. Son muchachos que viven en Babilonia tratando de no ser de Babilonia… Mi responsabilidad pastoral no me permite ni avalar pecados ni exponer a nadie para ganar audiencia; quienes hacen eso no predican a Jesucristo».[5]
Todas estas explicaciones dejaron ver con meridiana claridad el tercer paso de la estrategia fundamentalista, que realizan esos otros buenos evangelicales que dieron el visto bueno a su reacción y le han perdonado la vida. Marcos Vidal ya lo sabe: mientras este sea su discurso —aceptación de que sus hijos están cometiendo un pecado y justificación de no rechazarlos en espera de su arrepentimiento—, su trabajo como pastor y su carrera como cantautor de música cristiana estarán a salvo.
Sin embargo, ese tercer paso en el caso de Necko y Joel Vidal —que no se han retractado de sus posiciones— consiste en la condena y la expulsión del entorno fundamentalista en el que han vivido desde que nacieron. Lo cual, aunque pueda ser una liberación a medio o largo plazo, no debe dejar de ser traumático para ellos en este momento. Sobre todo, porque esa expulsión de la iglesia donde su padre es pastor parecen vivirla erróneamente como una decisión personal:
«Llevo como dos años sin participar en la alabanza, ni en los jóvenes, ni en nada. Porque pensaba que si va a ser un problema para todo el mundo, mejor me quito y ya está. Ahora estoy más desvinculado de la iglesia; ahora llego el último y me voy el primero porque no me apetece... Y me da pena estar en esta situación con mi iglesia porque no es lo que debería ser; una iglesia no debería ser eso».[6]
Los han expulsado de facto de su comunidad, sin necesidad de decirles que se marchen, algo que es el modus operandi evangelical con las personas LGTBIQ+ que proceden de estos entornos.
El cuarto y último paso está todavía por escribir. Marcos Vidal ha hablado siempre de sus dos hijos mostrando amor hacia ellos. También lo han hecho sus hijos hacia él; no había más que ver la cara de orgullo de Necko Vidal hace apenas un mes en un programa de televisión donde colabora hablando de la nominación de su padre a los Latin Grammy Awards 2025. Sin embargo, el fundamentalismo es voraz, necesita siempre sacrificios, y la relación de Marcos Vidal y sus hijos está claramente amenazada. Como lo ha estado, y lo está, la de cualquier familia donde el fundamentalismo intente inocular su odio e intransigencia. Y al final hay distanciamiento y ruptura de la relación.
No siempre los pródigos son los hijos; hay veces que somos los padres. Por eso espero que, más pronto que tarde, Marcos Vidal se dé cuenta de que no puede alimentarse con las algarrobas que comen los cerdos y, como muchos otros padres pródigos, reflexione sobre aquellos posicionamientos que a la larga le separarán de sus hijos y los deje atrás, porque nada tienen que ver con el Ɐmor que predicó Jesús. El fundamentalismo no es su aliado; allí va a perder lo que más quiere. Que huya de allí lo antes posible para descansar en el redil entre algodones y cuidados del pastor. Así, cuando despierte, seguro que podrá escuchar cómo sus hijos se alegran de que haya vuelto a casa.
Carlos Osma
Este es uno de los artículos del libro: El Fundamentalismo no es Cristianismo
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NOTAS:
[1] Joel Vidal [Omglobal Creative Studio], Perfect distraction [Vídeo], septiembre 2024. YouTube: [Consulta: diciembre 2025].
[2] Esaú Mejía [Cristianos al día], Hijo de Marcos Vidal arremete contra Esaú Mejía [Vídeo], junio 2025. YouTube: [Consulta: diciembre 2025].
[3] Nicolás Serrano [El Arminiano Reformado], Evangelio progre: El caso de los hijos de Marcos Vidal y su identificación con el lobby LGT$ [Vídeo], agosto 2025. YouTube: [Consulta: diciembre 2025].
[4] Marcos Vidal [El Andén con Fabio Crialles], ¡El Evangelio no es negociable! [Vídeo], junio 2024. YouTube: [Consulta: diciembre 2025].
[5] Marcos Vidal [Latido Podcast], Ser cristiano en la dictadura, la historia de Marcos Vidal [Vídeo], agosto 2025. YouTube: [Consulta: diciembre 2025].
[6] Necko Vidal, [El Cafetal], La crisis de fe de un hijo de pastor [Vídeo], junio 2025. YouTube: [Consulta: diciembre 2025].

