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Mostrando entradas de febrero, 2020

Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

“Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al Sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que, si hallaba algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajera presos a Jerusalén. Pero, yendo por el camino, aconteció que, al llegar cerca de Damasco, repentinamente lo rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?[1]”.

Se quieren colar, te quieren robar

Ser gay y cristiano hace que a lo largo de la vida tengas que enfrentarte a experiencias de abuso por parte de quienes se otorgan para sí la posesión de la verdad. Y aunque con el tiempo aprendes a ver detrás de tanto dogmatismo el miedo y la inseguridad, eso no quita que las palabras hieran, y que seas consciente de que vives en un mundo donde hay gente, también cristiana, que pretende hacerte daño a ti y a tu familia. Personas que se creen autorizadas para entrar en tu vida y decirte desde su posición privilegiada, cómo debes vivirla o definirla correctamente. Gente que parece sentirse segura porque ocupa un lugar de poder, ese que les otorga la heteronormatividad, y que las capacita para repartirnos la aceptación o exclusión divina.