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Mostrando entradas de diciembre, 2019

2019, el año de un Jesús marica

Como el resto del mundo, no sabía lo que me esperaba cuando comenzó el 2019, así que justo ahora que termina miro hacia atrás y siento que este ha sido un año que dejará en mí una huella especial que difícilmente olvidaré. No lo recordaré como el año 2019, sino como el año de Solo un Jesús marica puede salvarnos.

Refugiarse en el evangelio

Los cristianos son peligrosos, al menos para las personas LGTBIQ, parece que cual vampiros necesitan de nuestra sangre para poder seguir viviendo. Somos su objetivo, su presa más preciada, vienen a por todas nosotras, no importa si somos maricones con plumas de infinitos colores, u honorables hombres gais de negocios. Les tiene sin cuidado si anunciamos a bombo y platillo que somos lesbitransfeministas, o respetables esposas de machos de toda la vida a los que engañamos con la vecina de enfrente. La última cruzada de cristianas y cristianos pasa por reventarnos el cerebro a todas, reseteárnoslo y convertirnos en trofeos que mostrarán en sus iglesias o revistas, y que servirán para reforzar su ideología criminal. 
No nos engañemos, no son seguidores de un mesías que habla de amor y de ponerse al lado de las excluidas, su evangelio no tiene nada que ver con locuras de este tipo. En el fondo sus obras de caridad son pura estrategia para imponer su agenda política y defender sus intereses.…

¿Pero qué esperamos?

Estamos en tiempo de Adviento, tiempo de esperanza en el que cristianas y cristianos nos preparamos para la irrupción de la salvación. ¿Pero qué esperamos? Pues muchas cosas distintas diría yo, únicamente hemos que sacar la conversación con alguna amiga (a la que no le incomode hablar de esto), para ver la diversidad de esperanzas que entre todas y todos atesoramos. No digo que tanta diversidad sea mala, ¡dios me libre!, pero a veces me pregunto qué características debe tener una esperanza para considerarla evangélica.