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Mostrando entradas de mayo, 2017

Los padres con los que el obispo Xavier Novell sueña

Hoy escuchaba en televisión que en una homilía dominical el obispo católico Xavier Novell había relacionado la homosexualidad con la falta de una figura paterna. Como es habitual los medios de comunicación se han quedado sólo con el titular, y a mí no me ha interesado lo más mínimo profundizar en el sermón que contenía tamaña absurdez. De todas formas me ha parecido bastante revelador que para este señor el mundo sea una cosa exclusivamente de hombres. No hay mujeres lesbianas, ni madres, ni abuelas, ni tías... Lo único que echa en falta el obispo son hombres como Dios manda que ejerzan el papel de padres sin dejarse avasallar ni difuminar (¿por la feminidad?). Hombres que lo ocupen todo, de esos de ordeno y mando, de los que están convencidos que Dios les ha dado a las mujeres un papel distinto y complementario al suyo (el de la invisibilidad).

Cristiano, protestante y liberal. Por decir algo.

No soy el primero al que han educado dando preferencia a lo de ser cristiano antes que a lo de evangélico. Nadie negaba lo segundo, pero cuando se le preguntaba a alguno de mis familiares su confesión, decía: “Soy cristiano”. Sólo en el caso de que se pidiera una aclaración, se añadía: “Cristiano evangélico”. La razón era muy sencilla, se daba énfasis a la experiencia personal antes que a las estructuras religiosas. “Nosotros no seguimos una religión, seguimos a Cristo”, esta es una de las frases que desde niño más me han repetido.

Soli Deo gloria

En su último libro “Història del protestantisme als Països Catalans1”, el exvicepresidente de la Generalitat Josep-Lluís Carod-Rovira, afirma que desde mediados del siglo XIX hasta finales del siglo XX la identidad evangélica se forjó a menudo en contraposición al catolicismo. Durante más de un siglo el anticatolicismo se convirtió en un factor de cohesión dentro del mundo protestante. Algo bastante comprensible si se tiene en cuenta la discriminación, e incluso la violencia, a la que fueron sometidos los protestantes por parte de la Iglesia Católica en este periodo, tanto en Cataluña como en el resto del Estado Español. Desde mi punto de vista, este anticatolicismo, si bien no ha desaparecido del todo, sí que ha dejado de tener esa capacidad de unir a las diferentes familias y comunidades evangélicas.  Como consecuencia, el anticatolicismo ya no es un elemento que configura la identidad protestante.