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Mostrando entradas de agosto, 2016

Entre el luto y la alegría

Me ha impresionado la forma en la que Lorca habla sobre la represión en su obra: “La casa de Bernarda Alba”. Una represión que describe en forma de mujer; Cinco hermanas que, tras la muerte de su padre, son condenadas por Bernarda, la madre, a vivir encerradas en casa durante ocho años y a vestir de un negro riguroso: “En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle. Haremos cuenta que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas” Y es que como afirma  Bernarda: “Eso tiene ser mujer”. (1)

Marginar al Dios heterosexual

Creo que fue Dietrich Bonhoeffer quien hace unos ochenta años dijo que nuestra sociedad había enviado a Dios a los márgenes. Si durante miles de años el Dios que explicaba lo inexplicable ocupaba el centro del mundo, a medida que los seres humanos fuimos encontrando respuestas racionales para comprendernos a nosotros mismos y nuestro entono, Dios dejó de ocupar ese lugar central y su existencia se reveló como un comodín al que apelar en caso de desconocimiento. Quizás es por eso que ignorancia y fe van tan de la mano en el imaginario colectivo de nuestra sociedad. No hace falta decir que en estos ochenta años se ha dado alguna vuelta de tuerca más a esto de la marginación de la divinidad, y en una sociedad que prima el aquí y el ahora, eso de las preguntas últimas en las que vive encarcelado el Dios comodín parecen una verdadera pérdida de tiempo. Así que el Dios omnipotente que todo lo abarcaba ha quedado más o menos reducido a la nada, o más bien a la casi nada, porque en muchas oca…