sábado, septiembre 5

Primera cristiana encarcelada por no colaborar en bodas gays


La funcionaria americana kim Davis, que se ha negado a emitir licencias de matrimonio para parejas del mismo sexo, se ha convertido en el símbolo del acoso que dicen sufrir los cristianos fundamentalistas por ser fieles a su conciencia. Su encarcelación por desacato a un juez hace pensar a muchos cristianos y cristianas que quizás en poco tiempo acaben también ellas y ellos como Daniel en el foso de los leones por no transigir y respetar las leyes de Dios antes que las de los hombres.


Es difícil para mí entender toda esa victimización, y eso que he convivido mucho tiempo con el fundamentalismo. Que quienes defienden fervientemente la homofobia, es decir la discriminación y el odio hacia otras personas, se sientan víctimas porque no se les permite ejercerla, es de locos. Que alguien pueda creer que por haber aceptado una determinada ideología de odio tiene derecho a ir contra los derechos de otras personas, es totalmente incomprensible. Sólo se puede entender desde la intransigencia y la voluntad de imponer los propios principios por delante de los derechos de los demás.

No hace falta poner muchos ejemplos pero: ¿Qué ocurriría si un médico testigo de Jehová se negase a hacer una transfusión de sangre a una persona en situación crítica alegando problemas de conciencia? ¿Qué pasaría si un cocinero musulmán de una prisión se negase a hacer la comida  de los presos durante el Ramadán? ¿Qué ocurriría si un juez fundamentalista se negase a firmar sentencias de divorcio? ¿O si una policía pacifista se negase a detener a un delincuente? ¿Qué pasaría si una funcionaria lesbiana se negase a emitir licencias de matrimonio para personas de distinto sexo? Y podríamos seguir y seguir con infinidad de hipotéticas situaciones más.

Pero entonces: ¿Por qué ha sido una cristiana evangélica fundamentalista la que se ha atrevido a hacer una estupidez como esta, y por qué el lobby fundamentalista la apoya? Pues porque estos movimientos se nutren de personas que han atravesado problemas graves en su vida de toda índole y les ofrecen una verdad absoluta que ellas abrazan como un salvavidas que se niegan a soltar para no volver a su difícil vida anterior. Si todo lo que les han dicho no es verdad, vuelven a sentirse perdidas y perdidos en el mundo complicado en el que viven. Por eso son capaces de ir a la cárcel, porque la lectura fundamentalista de la Biblia es la única verdad que les permite tener una vida con sentido. Y lo que les ocurra a los demás les trae sin cuidado, el egoísmo es el único motor que mueve la experiencia religiosa fundamentalista. El prójimo sólo tiene valor en la medida que les ayuda a reforzar sus opiniones y decisiones, por eso hay gente en la puerta de la prisión para apoyar a Kim Davis . Lo que ella es como persona no les importa lo más mínimo (tampoco a ella lo que son como personas quienes están fuera apoyándola), si ella cometiese un error saltarían sobre su cuello sin pensarlo y después la abandonarían. Pero ella representa la defensa de la verdad que les da sentido, aunque esa verdad haga aguas, y aunque esa verdad vaya contra los derechos legítimos de otras personas que se aman y quieren casarse.

Me parece terrible la forma en la que está mujer lee e interpreta la Biblia, pienso que es de lo más pedante que una persona que a penas tienen conocimientos teológicos se atreva a decir qué dice la Biblia y cómo debe interpretarse de verdad. Saber leer no la convierte en teóloga, al igual que saber multiplicar no la convierte en matemática. Defiendo su derecho a leer la Biblia y sacar sus propias conclusiones, pero no a que sus interpretaciones (o las interpretaciones en las que ha sido instruida) le den carta blanca para vulnerar los derechos de otras personas. Si hoy le produce un problema emitir licencias de matrimonio a dos personas del mismo sexo, que se dedique a otra cosa. Si mañana decide pasarse del fundamentalismo, al veganismo, o al ateísmo, o mejor a un cristianismo que siga el ejemplo de un Jesús que era capaz de reconocer y respetar el amor de quienes tenía alrededor, pues que vuelva a su puesto de trabajo.

Si a esta señora firmar una licencia de matrimonio le hace tambalear el frágil mundo que a día de hoy le da sentido, pues que no las firme y se vaya a trabajar de otra cosa. Aunque quizás lo mejor sea que se atreva a construir una vida más consistente y menos fundamentalista que le permita ser más humana, y de rebote le ayude a conservar su trabajo. Si como ella ha dicho, se debe a la autoridad de “Dios” que es superior a las leyes de su país, pues que se cambie de trabajo o de país. Aunque yo no le recomendaría algunos países donde los dioses que tienen autoridad la impedirían trabajar, casarse cuatro veces, y sobre todo expresar sus opiniones.

Tampoco entiendo lo de encarcelar a esta mujer, me parece una medida desproporcionada y espero que pronto pueda salir de la prisión, al igual que espero que todas las personas del condado de Rowan puedan casarse libremente si así lo desean. Pero ya que va a estar unos días en prisión, espero que al igual que un ángel liberó a Daniel en el foso de los leones, un ángel ayude a Kim Davis a liberarse de los leones de homofobia que duermen a su lado. Quizás así encuentre al Dios de Jesús que encontramos en el evangelio. Él la puede liberar de odios y fobias, y le puede permitir ver la diversidad y el amor que tiene a su alrededor.



Carlos Osma





No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Tus comentarios enriquecen este blog, y a las personas que lo leen. Así que muchas gracias por tus aportaciones. Recuerda que para que se publiquen debes indicar tu nombre.