lunes, septiembre 24

Islam o evangelicalismo: ¿Quién necesita a Lutero?


Leo en un conocido medio de comunicación evangélico que el Islam necesita un Lutero musulmán. Y sinceramente me quedo sin palabras. Otra vez, como siempre, se habla de generalidades que se desconocen o que no se quieren conocer. Es la táctica de meter todo en el mismo saco, el saco de los prejuicios, para mostrar el mundo tal y como nosotros queremos que sea, y evitar mostrarlo tal y como es. 

El Islam es una religión fundamentalista como lo era el catolicismo en la época de Lutero, es el mensaje bien clarito que pretenden transmitirnos. Así de un solo golpe, se ataca al Islam, al catolicismo y se exalta la modernidad y la apertura de las iglesias evangélicas. Así, dirigiendo la palabra fundamentalista (que en el ámbito religioso se aplica a las iglesias evangélicas) hacia los otros, los que no conocen a nuestro verdadero y único Dios, se pretende parecer progre, equilibrado, o incluso colaborador con el sistema democrático que vivimos en Occidente.

Vaya engaño, y que falta de respeto hacia otras tradiciones religiosas. Un evangélico le dice a los musulmanes que es lo que necesitan para no vivir una religión opresiva como lo era (y supongo que aún piensa que lo es), el catolicismo. Más valdría ser un poco más humilde y decidirse a valorar y dar a conocer los movimientos progresistas que desde el Islam se están dando, en vez de levantar la pluma para decirles lo que tienen que hacer. Este país no sería el que es, si cristianos, judíos y musulmanes no lo hubieran construido. Por favor, un poco de conocimiento del lugar donde se vive. Vayan a la historia de España, y encontrarán el ejemplo de cientos de musulmanes españoles que han aportado más al avance de nuestro país en temas como la libertad de expresión o el diálogo interreligioso, de lo que han podido hacer los evangélicos que apoyan un medio de comunicación como el que recoge esta noticia.


Me siento en las antípodas del islamismo radical que construye un mundo donde la única verdad es la suya, y que obliga a las personas a vivir bajo los dictados de unos “iluminados” que poseen la lectura correcta del Corán. No comparto los principios del catolicismo integrista, ni las políticas opresivas del catolicismo oficial. Pero estoy también alejado del fundamentalismo evangélico que se ha instalado en nuestro país como el representante oficial de las iglesias evangélicas. No hay más voces que le hagan sombra, ni siquiera que pretendan hacérselo, a lo sumo las de unas cuantas personas que construyen desde fuera de las estructuras religiosas evangélicas.

Las iglesias evangélicales en España no han tenido ningún Lutero, por eso no se parecen en nada al protestantismo europeo. El evangelismo fundamentalista que recorre cada rincón de las instituciones evangélicas no tiene nada que ver con la libertad de conciencia que Lutero exigía para cada creyente. Es un evangelismo americano, más bien tejano, que ensalza el literalismo bíblico, la moral conservadora, y la sumisión a profetas iluminados o instituciones impuestas. Por eso no tiene ningún beneficio para nuestra sociedad, y mucho menos para la democracia, de la que sólo echa mano cuando puede sacar algo de provecho, pero que bien poco practica y promueve.

Carlos Osma


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