¿Cómo dejar de ser fundamentalista?


Antes de entrar en materia quería dejar claro que ser fundamentalista no es una enfermedad, y que por mucho que algunos científicos afirmen que tiene una base biológica, yo opino que se aprende a lo largo de la vida. Puede ser en la familia donde nacimos, o en algún otro entorno al que hemos ido a parar por razones diversas (un chico guapo que nos invitó a su iglesia, haber encontrado un lugar donde nos sentíamos seguras, estar sacando algún provecho económico…). Pero lo más importante de todo es que para salir de esta situación tan poco deseable, no vamos a necesitar ningún tipo de intervención quirúrgica ni medicación (salvo algún que otro relajante en caso de que nuestro nivel de estrés se dispare). Por último aclaro que, aunque me dirija prioritariamente a la población fundamentalista lgtbi, es posible extrapolar mi reflexión a fundamentalistas heterosexuales.

Para empezar: ¡No te desanimes! Si por fin eres consciente de que eres una fundamentalista, tengo que decirte que no solo has dado el primer paso, sino que has dado el más difícil e importante. Casi la totalidad de fundamentalistas viven ignorando que lo son. Así que abrir la puerta del armario (o el closet, como dicen al otro lado del océano), y romperla completamente para decir… “aquí estoy yo, soy maricristifundamentalista pero esto me hace sufrir, porque me siento más rara que nadie” o “ser lesbitransfundamentalista es muy cansado, y me está dejando un cutis horroroso”, es la muestra de que los milagros todavía existen y de que debes estar agradecida a nuestra diosa queer, porque aunque no es la de verdad verdadera, cada día se preocupa por nosotras más que cualquier otra.

Llegados a este punto, es muy importante que no sigas actuando como antes, ten en cuenta esta máxima “para que te ocurra algo nuevo, tienes que comportarte de una forma diferente”. Así que empieza alejando de tu mente la pregunta heterofariseafundamentalista por antonomasia, es decir: “¿qué dice la Biblia sobre las personas lgtbi?”. Esa no es una pregunta nuestra, sino de los heterofundamentalistasignorantes que no tienen ni idea de que es una aberración aplicar estas identidades modernas a la Biblia. Además, después de años de lavado de cerebro, no creerás que por haber hecho trizas un armario, ahora eres capaz de percibir las cosas tal y como son… de leer de una forma pura para saber la Verdad. (Ya se que esto es lo más difícil de todo, pero hay que renunciar a la Verdad… siento decirte que esa Verdad que te han inculcado no existe... a partir de ahora tendrás que conformarte con verdades en minúsculas). Ahora bien, ni se te ocurra renunciar a la Biblia dejándoles a los bibliolátricosfundamentalistas el botín… de lo que se trata es de leerla desde tu perspectiva, pero añadiendo al menos tres matices que te ayudarán a alejarte de lo que hacías antes: léela sin intentar justificarla (si algo te gusta lo dices, si algo te parece intolerable, también), no la leas contra nadie o para demostrar que tienes razón (dejar de utilizarla como un arma es difícil, pero poco a poco y con constancia, lo lograrás); y por último intenta que tu propia experiencia de exclusión, y la del resto de personas que tienes cerca, te ayuden a interpretarla (leerla en grupo puede ayudarte mucho, sobre todo si escuchas a los demás). Date tiempo, no te presiones… con el tiempo volverás a redescubrir la Palabra de una forma liberadora.

Ya sé que la vida parece más sencilla si las cosas son blancas o negras… pero si de verdad te has animado a ser un gaycristianosincomplejos, así todo junto, tendrás que acostumbrarte a los colores y a los matices. La gran riqueza de las bicristianasorgullosas es que son capaces de percibir la diversidad y disfrutar con ella. Esto no es una guerra entre el lado luminoso y el lado oscuro de la fuerza, atrévete a comportarte como una cristilesbianaexploradora y descubre nuevas posibilidades… Observa, escucha, toca, huele, siente lo que te rodea… ya verás cómo después te es más difícil hacer afirmaciones categóricas. Aléjate del mundo de las ideas, y sumérgete en el mundo real que te envuelve… No le digas a la gente qué debe hacer, no esperes que la gente sea divina, que todo sea perfecto. Disfruta del arcoíris, utilízalo como un tobogán para pasarlo bien tal y como eres, con gente que es como es. Aprende a reírte más, también de ti mismo, el sentido del humor es básico, deja en tu pasado fundamentalista la rigidez… Ahora te vendrá bien relajarte para disfrutar.

Si estás decidido a ser un gayexfundamentalistasatisfecho no busques continuamente confirmación divina de lo que te ocurre (si te ha salido un novio maravilloso, eso no quiere decir que Dios te ha hecho un regalo), o justifiques lo injustificable (si tu novia te ha dejado porque la tratabas de pena, eso no significa que Dios tiene algo mejor para ti). Las cosas ocurren… no trates de darles siempre un significado que no tienen para protegerte de la realidad. Hay veces que las cosas te irán bien, y otras que lo harán fatal, pero nada tienen que ver con la divinidad… Si algo bueno (o malo, según como se mire) tiene nuestra diosa queer es que cree que somos mayores y nos podemos valer por nosotras mismas. De todas formas, no viene mal de vez en cuando pararse a pensar y preguntarse por qué nos ocurren algunas cosas… No somos VIH+ porque Dios nos esté castigando por nuestro buen gusto, o porque Dios nos quiera poner a prueba, o porque así podremos ayudar a otras personas poniéndonos en su lugar… Somos VIH+ sencillamente porque aquel día no nos pusimos un condón. De la misma manera que tenemos un resfriado de narices porque nos apeteció un sábado por la tarde bailar con nuestro novio en el jardín mientras llovía. No fue Dios el que mandó el resfriado, ni la lluvia, ni el novio, ni la casa con jardín, todo se debió a la magia del momento. Acéptalo, aprende, y a partir de ahora no olvides la medicación.

Quizás podría llegar a darte la razón en eso de que los heterosexuales tienen muy mal gusto, pero no por ello son personas malas a las que les es imposible “ver la luz” … tampoco los gais o las lesbianas que no coinciden con el estándar que consideras aceptable son ignorantes o moralmente inferiores… Si quieres dejar de ser una triste cristianalgtbifundamentalista, deberás dejar de intentar hacer cambiar y traer al buen camino a quien no es o piensa como tú… Esto no es una batalla, una cruzada para que los cristianosgayscomodiosmanda impongan su moral o su visión del mundo. Deja tu soberbia a un lado, bájate de tu pedestal desde el que dictas como debe ser el mundo, y olvídate de catalogar a la gente como buena o mala, santa o pecadora, digna de salvación o condenación. Olvídate de ser Dios o de creer que Dios es tu hermana gemela a la que conoces antes de que te parieran. Acepta que de Dios sabes bien poco. Así que travístelo, mariconéalo, o conviértelo en una mujer estupenda, pero no olvides que no tienes ni puñetera idea de quién o cómo es. Eso te ayudará a no meter la pata.

Reconoce que no eres un ser especial, o al menos más especial que el resto. El elitismo y la posibilidad de mirar a los demás por encima del hombro lo perdiste justo cuando dejaste de ser una reinadespóticafundamentalista. Ya no perteneces a los escogidos, no formas parte de ningún remanente fiel. Sencillamente eres una seguidora de Jesús de Nazaret, y a veces, no sabrás si le estás siguiendo a él o a un rubio y guapo europeo de ojos azules al que le encantan los hombres. Así que pregúntate continuamente si sigues a uno u a otro. Y te avanzo que la mejor manera de saber la respuesta es discernir si en el fondo solo buscas reafirmar quién eres, o estás mirando más allá de tu ombligo depilado. Ya sé que lo de la existencia del prójimo en nuestra educación yosoyelcentrodelmundofundamentalista es un punto complicado, pero no tienes otra posibilidad si realmente estás decidida a dejar atrás el fundamentalismo. Hay que ser autocrítico en todo lo que haces y dices, pero sin flagelarte cuando te descubras recayendo en tu ego, es la única manera real de avanzar sin autoengañarte.

No sé si os he podido ayudar en algo, aunque con no haberos aburrido me doy por satisfecho. Pero no quería acabar este artículo sin decirle a mis lectores y lectoras lgtbi que provienen de entornos fundamentalistas, que es posible superarlo, que las heridas con el tiempo y un poco de amor al lado, se curan. Que hay gente a nuestro alrededor de la que podemos aprender mucho, que nada se termina cuando salimos del mundoimaginariofundamentalista, sino que más bien todo vuelve a comenzar. Podemos hacerlo con rencor, sintiéndonos unas víctimas, o podemos hacerlo mirando al futuro con la ilusión de saber que tenemos todavía una vida por delante para ser felices, cientos de personas por conocer y experiencias que vivir. Es posible que sea solo yo, pero pienso que algo parecido debieron sentir aquellos cuatro pescadores del evangelio, que como todos los días estaban echando sus redes al agua cuando escucharon la voz de Jesús que les llamaba a otra vida. Por eso dejaron sus redes, las barcas, su mundo, y fueron tras él.




Carlos Osma






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