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Mostrando entradas de febrero, 2017

Solo Cristo salva

Cuando cristianos y cristianas lgtbi hablamos de salvación, podemos evadirnos de la realidad y empezar a hacer teología ficción, como esa que llena libros infumables de teología, estanterías de seminarios decadentes, o bancos de iglesias respetables que sirven a la “verdadera doctrina”. Y lo podemos hacer porque tenemos tantas ganas de ser como el resto de creyentes, que nos lanzamos en brazos de la imitación. Y es que en realidad, reconozcámoslo, lo que a nosotras nos salva, lo que nos otorga el perdón por nuestra “disidencia” es que no se nos note demasiado el plumero. Y así, con una voz grave, intensa, respetable, (pero sobre todo que repita el mantra de la iglesia de la que queremos formar parte), podemos empezar a explicar que la salvación es universal o solo para unos cuantos escogidos, que es para siempre o puede perderse, que es por la fe o que necesita de alguna obra por parte nuestra.... y bla, bla, bla... Palabrería hueca sin alma, sin experiencia.

Fe, esperanza y amor

Tengo un enorme respeto por la forma con la que cualquier persona intenta dar sentido, justificar, o simplemente asumir, la perdida de uno de sus seres queridos. Esta semana, mis hermanas, mis hermanos y yo, hemos recibido el cariño de amistades y familiares que querían consolarnos por la perdida de nuestra madre. Me quedo con sus palabras de consuelo, pero sobre todo con el amor que nos han querido transmitir. Sin embargo, si en algún momento durante estos cuatro meses desde que a mi madre se le detectó un cáncer terminal, yo hubiera sentido que Dios tenía algo que ver con su enfermedad; hubiera pedido la fe. A mi madre no se la ha llevado Dios, se la ha llevado el cáncer, una enfermedad que gracias a los avances en la investigación mucha gente puede superar, pero que lamentablemente para ella ha sido imposible.