viernes, diciembre 12

Carlos Osma: Creyente, protestante, luchador contra la discriminación por razón de orientación sexual


La entrevista que a continuación podéis leer, la realizó hace ahora ocho años Manuel López para la revista Lupa Protestante. Una entrevista que dice mucho más de él que del entrevistado. En ella queda claro el interés de Manuel López por estar cerca de la realidad, su naturalidad para acercarse a experiencias diferentes a la suya y que en la mayoría de entornos evangélicos son todavía hoy tabú. Pero también su valentía para denunciar y desenmascarar a las entidades evangélicas más fundamentalistas.
Esta madrugada ha fallecido en Dénia este fotoperiodista que con su cámara ha reflejado como pocos la historia reciente de nuestro país. También un articulista al que muchos hemos seguido desde hace años en diferentes medios de comunicación evangélicos, y que parecía no tener miedo a decir con absoluta claridad lo que pensaba.
Echaremos de menos tus reflexiones.
Nuestro más sentido pésame a su familia y a sus amistades...  
Carlos Osma, 33 años, licenciado en Ciencias Matemáticas y profesor de un instituto de secundaria en la provincia de Barcelona. Cristiano comprometido con el seguimiento de Jesús de Nazaret y miembro de una Iglesia Evangélica en Barcelona. Estudia teología en el SEUT y en este momento está realizando un posgrado en “Diálogo Interreligioso Ecuménico y Cultural”. Miembro colaborador y ex-vicepresidente de la Asociación Cristiana de Gays y Lesbianas (ACGIL).
-¿Cuál es tu experiencia como creyente gay en tu iglesia local [Iglesia Evangélica de Barcelona-Centre]?
Fue en esta comunidad donde yo descubrí por primera vez, lo que siempre me habían enseñado desde niño: que el evangelio era liberador. Hasta ese momento había sido para mí una especie de red tejida de innumerables versículos que servía para atrapar a las personas.
Anteriormente había compartido escuela dominical, reuniones de jóvenes, alabanzas, oraciones…con personas a las que aprecio y de las que en muchos casos he aprendido mucho. Pero en aquel entorno cada vez me sentía más fuera de lugar, más rechazado, más obligado a callar… la iglesia, sin saberlo, me hacía daño.
Lo que más me agradó de Tallers fue el mensaje actual, respetuoso y dialogante con la sociedad. Su intento de entender y ser luz en el lugar en el que esta. Pienso que este es el camino para poder dar una respuesta evangélica a la realidad que nos ha tocado vivir. Muchas comunidades optan por alejarse, por no ser de este mundo. Yo creo que eso no es evangelio.
Mi pareja y yo siempre nos hemos sentido parte de la comunidad. Apreciados y respetados como uno más. En ella podemos crecer y compartir con otros creyentes, podemos vivir en comunidad, cosa que al principio creíamos que iba a ser imposible.
-¿Qué valoración te merece la decisión de la FEREDE de amenazar con retirar el carné de ministro a los pastores que oficien matrimonios religiosos evangélicos?
Respecto a la reacción que ha tenido hasta ahora, te diré que me ha parecido bastante decepcionante.
En primer lugar el comunicado consensuado entre FEREDE, la Conferencia Episcopal, las Comunidades Judías y el Vicario Ortodoxo de Madrid, el 19 de Abril del 2005 pidiendo protección para el matrimonio heterosexual fue, como poco, sorprendente. Con todo lo que ha ocurrido en nuestro país, con todas las reformas legales aprobadas en los últimos años, con la participación de nuestro país en una guerra…por primera vez en la historia de España, si no me equivoco, estas cuatro confesiones se unían para dar un comunicado conjunto. Esto puede dar una idea de lo terrible que les parecía el matrimonio entre personas del mismo sexo. …
Además, aunque el comunicado era muy respetuoso, el mismo título era ridículo: “protección del matrimonio heterosexual”. Como hoy día podemos observar su aprobación no ha perjudicado para nada al matrimonio tradicional. Pero ¿Por qué había de hacerlo? No encuentro la razón, por la que personas que tienen padres, hermanas, hijos, amigas…heterosexuales querrían perjudicarles.
En segundo lugar, respecto a la amenaza sobre la que me preguntas, creo sinceramente que ha ido más allá de sus competencias y del sentido para el cual fue creada. La FEREDE no puede jugar a ser una Conferencia Episcopal Evangélica, que intenta imponer una visión determinada. Dentro de ella hay iglesias que tienen todo tipo de creencias, muchas de ellas discutibles, sobre diversos aspectos. Por poner un ejemplo, en muchas de estas comunidades la mujer sufre una verdadera discriminación eclesiástica.
No creo que la decisión de casar a homosexuales atente contra ningún pilar básico de la fe evangélica, algunas iglesias europeas o americanas, con una antigua tradición y una enorme reflexión teológica, ya lo realizan desde hace años. Por lo tanto se entromete en la decisión que cada comunidad debe realizar en conciencia.
Pienso que en la práctica esta amenaza quedará en nada. La mayoría de evangélicos españoles nos casamos primero por el juzgado y después realizamos la bendición en la iglesia. El matrimonio para el creyente evangélico no es un sacramento. Después de casarse por el juzgado cualquier pareja evangélica de nuestro país puede encontrar a un pastor o pastora que les realice una ceremonia particular en cualquier lugar que ellos deseen y se sentirán y estarán perfectamente casados, pese a quien pese.
-Más dolorosa para vosotros, creyentes homosexuales, habrá sido sin embargo el Manifiesto homófobo de la Alianza Evangélica del pasado verano, ¿no?
Considero que dicho manifiesto es doloroso para todos los evangélicos. La AEE hace una distinción perversa entre los que afirman la autoridad de la Biblia, que no podían ser otros más que ellos, y los que la rechazan, que son los que piensan diferente a ellos. Una mentalidad semejante a la religiosidad de siglos atrás, que condujo a graves problemas y enfrentamientos entre diferentes confesiones. Muestra del auge del fundamentalismo religioso que también está viviendo actualmente el cristianismo.
Como mínimo debería tener respeto a las diferentes interpretaciones, respeto a los que intentan reflexionar sobre el tema, y no pensar, que por llegar a diferentes conclusiones, lo hacen de forma interesada. Existe una reflexión profunda y sincera sobre la interpretación de la Biblia desde hace siglos dentro de las iglesias cristianas.
La AEE no tiene la posesión y la interpretación correcta de la Biblia, es lícito que defienda lo que cree correcto, pero para llegar a esta conclusión debe intentar ser objetiva. No se parte de una verdad y se pasa por encima de la realidad, sobre todo cuando esa realidad son personas de carne y hueso. Hay que partir de la situación concreta para interpretar la voluntad de Dios que contiene la Biblia, así lo hizo Jesús. “No está hecho el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre”.
Por otro lado deja claro su talante, no hay nada que debatir, nada de lo que hablar. Quizás pensaría diferente si tuviese la valentía de dejar hablar a todas las personas homosexuales que pertenecen a sus iglesias. Quizás les dirían que el silencio al que han sido obligados, que los matrimonios a los que han sido animados, que la renuncia a la afectividad que les han exigido, les ha producido mucho dolor, a ellos y a las personas que han arrastrado con ellos. ¿Cómo es posible que el evangelio haya destruido la vida de tantos evangélicos homosexuales? Sólo tienen que abrir los ojos, mirar dentro de sus propias comunidades. ¿Qué iglesia es esa en la que una persona homosexual no puede compartir sus sentimientos y tiene que fingir? ¿Dónde queda aquello de que la verdad nos hará libres? La AEE tarde o temprano, más bien parece lo primero, tendrá que mirar a todas estas personas y decirles que les ha engañado.
-Una interpretación externa ecuánime de los datos dice, sin embargo, que la AEE es una entidad teocrática en el más estricto sentido fundamentalista y la FEREDE una entidad democrática de representación orgánica. Así, mientras el Manifiesto de la AEE habría sido elaborado por la dirección doctrinal de la entidad, FEREDE sometió a votación la propuesta de la Permanente. No falta quien interpreta como signo muy positivo el hecho de que el rechazo a la propuesta de retirada de carnés de la FEREDE haya sido rechazada por 243 sobre 1.118 votos representados, lo que viene a ser el 21,7% no del voto del pueblo evangélico, sino de los representantes de los distintos establecimientos eclesiásticos de federaciones de iglesias y organizaciones. ¿Qué lectura haces tú de este dato?
No estoy tan seguro que en la práctica haya una diferencia real en como han actuado las dos. La propuesta de FEREDE no debería haberse presentado, está fuera de sus competencias. Invade la responsabilidad de las diferentes iglesias. Es un precedente que podría repetirse con muchos otros temas en el futuro y esto debería haberse tenido en cuenta.
Un 80% de los evangélicos no puede imponer al resto su opinión sobre un tema que no tiene que ver con la esencia de la fe evangélica. Vuelvo a repetir que en este momento ya hay, en Europa y América, varias iglesias históricas que realizan bendiciones de parejas del mismo sexo, y muchas otras están debatiendo y reflexionando sobre el tema.
Tanto la FEREDE como la AEE han hablado, discutido o impuesto opiniones sin preguntar absolutamente nada a los homosexuales evangélicos. Nos han ignorado al igual que ellos dicen sentirse ignorados por el gobierno en muchos momentos. En mi opinión han perdido credibilidad. Los representantes de una iglesia que durante años vivió la falta de reconocimiento y la discriminación del Estado, reproduce este comportamiento en cuanto cree estar en una situación de superioridad.
Como mínimo deberían haber mostrado empatía, seriedad y responsabilidad por las personas a las que representan. Entre ellos a muchos homosexuales evangélicos. Nosotros no funcionamos con porcentajes, funcionamos con personas reales, y ambas han intentado silenciarnos.
La Asociación Cristiana de Gays y Lesbianas (ACGIL) envió una carta a FEREDE pidiendo ser escuchados y tenidos en cuenta antes de tomar cualquier decisión. La FEREDE ni siquiera nos ha respondido, no ha querido recibirnos. Juega a negarnos, como han hecho siempre hasta ahora. Si hablase con nosotros tendría que reconocer que existimos. De todas formas, el simple hecho de amenazar a los pastores y a las iglesias que realicen matrimonios entre personas del mismo sexo, es una forma de reconocernos.
-Si las estadísticas universalmente acepadas son no sólo buenas, sino que se extienden también al mundo de la religión, y concretamente a “nuestro pequeño mundo tan feliz” de las iglesias evangélicas, hemos de convenir que en una congregación de 100 miembros, once de ellos son homosexuales…
No creo que sea importante entrar en una guerra de cifras y porcentajes… algunos dicen un 3% otros un 10%. Lo importante es saber que hay gente, que existen personas que pasan por esta u otra situación y que viven a nuestro alrededor, como creyentes podemos ignorarlos o podemos intentar entenderlos.
La iglesia evangélica en general no ha sido un lugar de acogida para homosexuales, sino todo lo contrario. Los homosexuales evangélicos sólo hemos tenido dos posibilidades:
La primera, vivir una doble vida, lo cual es muy doloroso para nosotros y para personas de nuestro alrededor. Hay muchos homosexuales dentro de las iglesias que se rechazan, que luchan contra su orientación, que intentan ser fieles a parejas que quizás quieran pero que no desean.
La otra posibilidad, abandonar la iglesia, es la que tristemente más se está dando, se la identifica con opresión, con dolor, con mentiras, con intolerancia…la liberación que el evangelio nos promete la encontramos fuera de la iglesia. Por eso entre los homosexuales se está creando una verdadera fobia a todo tipo de religión, cada vez es mayor el rechazo de los homosexuales hacia la iglesia.
Esto debería llevar a una reflexión, ¿Cómo es posible que una doctrina tan aparentemente clara, produce tanto dolor en la gente? ¿Por qué los no creyentes homosexuales son personas con una vida más plena que sus homólogos creyentes? ¿No está la iglesia alejando de ella a unas personas a las que en ningún momento ha intentado escuchar?
-Una Historia de la Iglesia desde la perspectiva de género llevada a las últimas consecuencias, la orientación sexual de los hombres y, en mucha menor medida, mujeres que han dejado huella en el desarrollo del cristianismo a través de los siglos, todavía no está escrita, y no cabe duda que el tema tiene madera de “bestseller”. ¿Atribuyes esta laguna en la bibliografía de la religión cristiana a la autocensura o el pudor de autores que podrían investigar en esta línea, a la carencia de fuentes fiables, o acaso a la larga sombra de los despachos eclesiásticos?
El tema de la homosexualidad ha sido un tabú dentro de nuestra sociedad Cristiana, la construcción de la propia identidad por parte de un homosexual ha sido casi un imposible hasta una época muy reciente. La autocomprensión que tenía una persona que se sentía atraída por personas de su mismo sexo y la que tienen los homosexuales actuales tiene muy poco que ver. Ha hecho falta una construcción del hecho homosexual, igual que se construyó de una determinada forma el heterosexual. Hacerlo dentro de una iglesia Cristiana es algo que todavía esta por conseguir.
Por esto y muchas otras cosas más, el estudio de este tema dentro de iglesias o sociedades similares a la nuestra es difícil, aunque no imposible. Hay autores que lo han hecho y creo yo que con buen resultado. Un ejemplo sería John Boswell con dos obras muy recomendables: “Las bodas de la semejanza” (Barcelona. Editorial Muchnik, 1996) y “Cristianismo, tolerancia sexual y homosexualidad” (Barcelona. Editorial Muchnik, 1992). Por otro lado tenemos a Mc Neill con el libro: “La Iglesia ante la homosexualidad”. (Barcelona. Editorial Grijalbo, 1979). En nuestro país el Doctor Mirabet i Mullol escribió en el año 2000 “Homosexualitat a l’inici del segle XXI” (Barcelona. Editorial Claret), pero hay muchos más…
-¿Qué receta tienes para “salir del armario” en las iglesias y el mundo religioso en general?
Recetas ninguna, tengo muy claro que lo que me ha servido a mí puede que no le sirva a otro. Yo pensé que debía hacerlo, que debía ser sincero con mis sentimientos y con los demás. La mejor forma de decir que la iglesia a la que asistía y que los creyentes con los que compartía la fe, me importaban, era ser real, no esconderme.
No entiendo de otra forma el evangelio. No veo a Jesús diciéndoles a sus discípulos que recogiesen espigas el día de reposo pero que no se lo comentasen a nadie. Tampoco veo a Jesús escondiéndose cuando comía con prostitutas y publícanos. El cristiano debe intentar ser coherente con la realidad que Dios le ha dado. Debe vivir en luz, no en oscuridad, aunque nadie dice que esto sea fácil.
De todas formas tengo que decir que al principio pensé que el ser sincero con la iglesia significaba perderla. Cuando tome la decisión lo hice teniendo en cuenta esto. Tenía muy claro sin embargo que un lugar donde tuviese que vivir el evangelio de forma represiva tampoco era el lugar más apropiado para vivirlo. También he perdido cosas o personas, pero he ganado otras que han superado con creces las que tenía antes. Sobre todo, con esta experiencia, se aprende mucho de lo que es y lo que no es importante. De la falsa religiosidad, de la hipocresía, del fariseísmo…pero también del amor y del cristianismo auténtico.
-¿Qué aconsejarías a los creyentes gays o lesbianas que no se atreven a salir del armario” o han decidido no hacerlo?
El enfrentarse al rechazo, el estar dispuesto a perder cosas que consideras básicas, el miedo de ver sufrir a otras personas….todo esto está en la mente de muchos gays. Ante esto yo no puedo decir nada, la decisión es personal.
Sí que diré que la iglesia debería crear un contexto donde las personas no tuviesen que pasar por una situación de dolor como esta. Sería preciso construir un clima donde todos los creyentes se sientan acogidos y donde perciban el amor de Dios. Por la experiencia de muchos cristianos y la mía propia diré que esto en la mayoría de ocasiones no es así.
Hay un texto de Martin Luther King que a mí me ayudó mucho en estos momentos de soledad y dolor: “Cuando estamos rodeados de la oscuridad de algún Egipto opresor, Dios es la luz sobre nuestro camino. Nos proporciona la fortaleza necesaria para soportar las pruebas de Egipto y nos da el coraje y el poder de emprender el camino que se abre delante nuestro….Está con nosotros no solamente en el mediodía de la plenitud, sino también en la medianoche de la indefensión”.*
Considero necesario para todos poder tener un lugar, una entorno donde poder abrirse tal y como son. El dolor de todos estos creyentes tiene también mucho que ver con el sentimiento de soledad. Mi consejo sería encontrar a unas personas con las que poder hablar de todo esto. El primer día que yo lo hice sentí dolor, una especie de sentimiento de derrota, pero también una liberación.
Nuestra asociación ACGIL pretende ser un lugar donde cualquier homosexual puede encontrar cristianos que han pasado por una situación similar a la suya. A pesar de esto diré, que no hace falta ser gay para entender a un gay, lo que se necesita es amor para entender el sufrimiento de otro ser humano. Personas que son capaces de ponerse en el lugar del otro existen a nuestro alrededor, en general todos los creyentes deberíamos ser así.
-La virulenta ofensiva desde entornos ultraconservadores del “modelo bíblico” de familia parece campar por sus respetos, dada la escasa o nula relevancia de las voces críticas de sectores liberales de la Iglesia. ¿Qué estrategia proponen los colectivos de creyentes homosexuales?
¿El modelo bíblico de familia cuál es? Miente la persona o institución que diga que la Biblia propone un único modelo de familia, y sobre todo miente el que afirme que ese modelo es lo que nosotros llamamos familia tradicional.
El cristianismo debería tener también en cuenta el modelo de familia que Jesús propuso. ¿Es este modelo la familia tradicional? ¿Se agota en ella o va más allá? No digo que esto tenga una respuesta clara, pero creo que es un tema que debe ser profundizado y tenido en cuenta. Halvor Moxnes lo hace en su libro: “Poner a Jesús en su lugar. Una visión radical del grupo familiar y del Reino de Dios” (Estella. Editorial Verbo Divino, 2005).
El modelo de familia occidental que poco a poco se va imponiendo, aquel en el que la relación se establece en un plano de igualdad, y en el que el hombre ya no es dueño y señor de la casa, es evidentemente un modelo más justo. Gracias a esta nueva visión de iguales entre los elementos de la pareja, ha sido posible creo yo, que una relación entre dos personas del mismo sexo también se conciba como matrimonio. Y esto es bueno, porque en el fondo se está diciendo que es el amor, la ayuda mutua, el compartir…lo que constituye el núcleo del matrimonio y no la procreación o el sexo de los contrayentes.
-Pero ahí está latente el riesgo de escandalazo público el día en que dos personas del mismo sexo se presenten en el culto principal de una iglesia cogidos o cogidas de la mano, declarándose novios amantes y pidiendo contraer matrimonio religioso evangélico… ¿Qué respondes a la pregunta-tipo de “Cómo explicar esto a los niños”?
Las cosas pueden hacerse de otro modo, ya no es necesario, y creo que en general no queremos, montar espectáculos. El enfrentamiento no es el camino, a mí no me gustaría que el día de mi boda fuese un día de reivindicación o de lucha. Es un día de amor, con mi pareja, con mi familia. Evidentemente sin buscarlo se convierte en todo lo anterior, y esto frena un poco…pero este plus no se lo damos nosotros. Nosotros solo queremos vivir nuestro amor y nuestra fe como el resto de creyentes.
En cuanto a lo de explicar esto a los niños, te diría que hay mucha hipocresía en todo este tema. No se trata de que podemos confundir a los niños, sino de una utilización de los niños para defender nuestra exclusión. No es una tarea difícil hablarlo con ellos, el amor es quizás una de las cosas que se percibe mejor en la niñez. Los homosexuales no somos entes abstractos que vivimos en otro mundo, somos mujeres y hombres que vivimos rodeados de hijos, hijas, sobrinos, nietas… la mayoría de ellos son capaces de apreciar nuestro amor.
Siempre me sorprende que las personas piensen en los niños como potencialmente heterosexuales y se olviden que un porcentaje de ellos serán homosexuales. Un mundo donde los niños no encuentren diferencias y vean las diferentes variantes de la sexualidad humana como algo enriquecedor, hará que muchos de ellos no tengan que enfrentarse al sufrimiento y la exclusión que les espera.
-La normalización que ha llevado a cabo el gobierno Zapatero en este tema se ha “pasado un pueblo”, a decir de muchos, al llamar matrimonio a lo que una mayoría de la población no ve nada mal que se llamase “unión civil”. ¿No crees que el mismo reconocimiento jurídico, pero usando el término “unión civil” hubiese evitado crispación probablemente evitable?
Durante años las asociaciones gays lucharon por mejorar las leyes de parejas de hecho en España. El gobierno del PP no quiso ni oír hablar de esto. Por otro lado en la gran mayoría de iglesias, la cosa estaba clara, los homosexuales no teníamos ningún tipo de derechos. Incluso éramos expulsados directamente y tratados como enfermos.
Las situaciones extremas a las que llegaron muchas parejas homosexuales, cuando uno de ellos moría, cuando había separaciones, cuando tenían hijos, eran absolutamente ignoradas por el gobierno y ni que decir tiene, por la iglesia.
Hoy son estos grupos los que se quejan de la utilización de la palabra matrimonio. Yo me pregunto: ¿Es la palabra el problema? En mi opinión, les ofende que se pongan al mismo nivel dos cosas que para ellos son tan diferentes. Es insultante para muchos heterosexuales que la relación entre dos mujeres o dos hombres se equipare a la suya. Probablemente no conocen ninguna de cerca, pero les ofende. Pero como cualquier observador objetivo puede ver, la unión entre dos personas no es diferente por el género de los que la forman, por tanto deben recibir el mismo nombre.
La palabra matrimonio permite no sólo terminar con la discriminación legal, sino dar un paso hacia adelante para terminar también con la discriminación social.
-La Biblia, esa temible arma arrojadiza en manos de los gurús del televangelismo fundamentalista, contiene pasajes ambiguos desde el punto de vista heterosexual, como la amistad de David y Jonatán. Obviamente, son temas que raramente salen a la luz -y cuando osas sacarlos a la luz, te crucifican-. ¿Qué estrategia razonable se te ocurre para una revisión de la Biblia desde el hecho de la sexualidad?
No soy teólogo o especialista bíblico, pero hay una pregunta importante: ¿cómo entendemos la inspiración de la Biblia? Ese es el tema que realmente levanta ampollas. Si como algunos proponen debe ser leída literalmente, la cosa es complicada, no digo que imposible, y no únicamente para los homosexuales sino para muchas otras personas. En el fondo siempre hay una interpretación, se quiera aceptar o no. La Biblia contiene ideas y pasajes tan sumamente duros que tomados al pie de la letra nos llevaría a serias contradicciones con pilares básicos del cristianismo como por ejemplo el amor.
Si escogemos el camino de la literalidad, deberíamos partir del hecho objetivo de que la Biblia no condena las relaciones entre dos personas del mismo sexo como las conocemos hoy. Los autores bíblicos desconocen el concepto de orientación sexual, dan por sentado que todo el mundo es heterosexual y por tanto las relaciones homosexuales son una desviación. Actualmente sabemos que esto no es así, y más aún, el sentido común nos dice que la desviación sería que una persona homosexual tuviese relaciones sexuales con otra de distinto sexo. Esto le sería ir contra natura.
A nivel práctico diré que cuando una pareja heterosexual y occidental del siglo XXI se identifica con una pareja heterosexual, judía del siglo I d.C. o del siglo III a.C., está haciendo un ejercicio nada sencillo. Es capaz de entender que hay elementos que no comparte y que forman parte de la época y de otra cosmovisión distinta a la suya. A pesar de eso se identifica con el amor entre estas personas. ¿Por que una pareja homosexual no puede hacerlo? ¿Es más lícito que una mujer de nuestro país identifique su matrimonio con el de Raquel y Jacob? ¿Dónde pone a Lea?
-“Mujer y hombre los creó”. ¿Cómo explicas desde el campo homosexual la lectura de este pasaje?
Este texto sobre los orígenes del ser humano es interesante porque pone en pie de igualdad al hombre y a la mujer. Dios creo al ser humano en dos variantes: hombre y mujer. Muchas veces se olvida este primer texto y se hace más hincapié en el segundo: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea.”(Gn 2:18). Que suele interpretarse poniendo al hombre en el centro de la creación y a la mujer como una ayuda para él más perfecta que lo fueron los animales antes creados.
No veo ninguna conexión directa entre este texto y la homosexualidad. El problema está más bien en pensar que un hombre sólo puede sentirse atraído por una mujer para ser verdadero hombre, o hacer el mismo razonamiento en el caso de las mujeres.
La realidad nos muestra que una cosa es la identificación con el género masculino o femenino y otra la orientación sexual.
Dios nos ha creado como mujeres y como hombres, altos y bajos, zurdos y diestros, rubios y pelirrojos, heterosexuales, homosexuales, bisexuales…. y nosotros debemos ser agradecidos de lo que Dios ha hecho en nosotros. Pero no sólo agradecidos, sino actuar con responsabilidad, creo que sería un gran error querer ser y vivir de forma diferente a como Dios nos ha creado. Hay que ser coherentes con la realidad.
-En tu opinión, ¿cuánto nos falta para superar los recelos, desde uno y otro campo?
Recelo de los homosexuales hacia la iglesia existe y creo que es comprensible. En estos últimos años no ha habido otro colectivo en nuestro país que haya sido más veces insultado por las iglesias. Pero cada vez más, este recelo se dirige hacia los dirigentes, y menos hacia el resto de creyentes con los que conviven. Es aquí donde creo yo, estará el acercamiento en los próximos años. La convivencia real entre todos, homosexuales u heterosexuales, permitirá un conocimiento mutuo que hará caer todo tipo de prejuicios. No se verá al otro como enemigo, sino como prójimo. Las personas sinceras verán el amor que existe en una pareja de personas del mismo sexo, y los homosexuales el miedo equivocado de muchos creyentes, a no ser fieles a Dios.
Es necesaria por tanto la valentía de algunas iglesias, como en nuestro país la IEE, que apuestan por al reflexión, por el encuentro y el conocimiento. Desde aquí le animamos a seguir por este camino nada fácil pero si justo y evangélico. Creo que con el tiempo muchos cristianos verán que la homosexualidad es únicamente una forma más de discriminación, y que es tarea de toda la iglesia luchar contra ella. Tendrán que reconocer otra vez más, que la sociedad ha sido más sensible a la injusticia que los propios creyentes.
Por desgracia algunas comunidades no quieren saber nada de este diálogo, para ellos todo está claro. Actúan con miedo, como si la homosexualidad fuese una amenaza a la Biblia y al cristianismo. Son incapaces de verla como una oportunidad de tener un conocimiento más profundo de la creación y de la palabra de Dios.
Me recuerdan en esto al cardenal Bellarmino que fue incapaz de mirar por el telescopio como Galileo le pedía. Tenía verdadero terror a que su visión sobre el cosmos, que el encontraba en la Biblia, fuese falsa.
Carlos, muchas gracias por tus declaraciones a Lupa Protestante.
Manuel López

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