miércoles, noviembre 6

Iglesia Evangélica Española. No es cobardía, es homofobia.



La centenaria Iglesia Evangélica Española (IEE) es una de las iglesias más progresistas del Estado español, de eso no me cabe ninguna duda, no intento dar aquí munición para que cristianos y cristianas que pertenecen a iglesias que están a años luz de su teología y testimonio, aprovechen para dispararla a matar. No, no es mi intención y nunca lo ha sido, mi reflexión se refiere exclusivamente a la forma en que esta iglesia está abordando, o mejor dicho dejando de abordar, el tema de la inclusión de las personas lgtb en sus comunidades. Sobre todo después de que en el reciente Sínodo de la IEE se pusiera de nuevo en evidencia que las, y los, creyentes lgtb que forman parte de esta iglesia siguen siendo creyentes invisibles, innombrables, o sencillamente una minoría que se da por supuesto asumirá sin rechistar que se les ignore y humille dándoles largas. "Responsables para un mundo distinto", decía el lema del Sínodo: ¿Responsables con quién? ¿Distinto para quién? 


Tengo que decir también que sigo formando parte de la IEE,  en realidad más de corazón que otra cosa, porque hace tres años que mi marido y yo decidimos dejar de asistir a una de sus comunidades que, sinceramente, todavía sentimos como parte de nuestra familia. Sí, puede resultar sorprendente la afirmación, nuestra comunidad forma parte de nuestra familia gay, aunque lo contrario es mucho más complicado. Que una familia gay forme parte de una comunidad de la IEE que no la reconoce, es para volverse esquizofrénico, y sobre todo, es una manera de no valorar el gran esfuerzo que nos ha costado construirla. Sé que nadie lo haría, ninguna pareja heterosexual de las que nos anima a tener paciencia, seguiría calentando sus bancos si su unión, su forma de amar, no fuera respetada y sobre todo bendecida en esta iglesia.  



Lo digo de corazón, no logro entender como cristianas y cristianos que tienen hijos, madres, sobrinos, hermanas lgtb que asisten a las comunidades de la IEE, pueden aceptar sin rechistar esta situación. No sé cómo harán para explicarles la cantinela de que hace falta tiempo, sin sentir un poco de vergüenza. Y no lo entiendo, porque aceptar este engaño que hace tiempo dejo de ser creíble, es decirles que deben aceptar por el momento que se les discriminé, que tienen que ser más comprensivos que nadie, y que ese es el precio que tienen que pagar por su diferencia. Creer que una persona de tu familia por ser lgtb tiene que aceptar o ser tolerante con la discriminación que padece en la iglesia, sólo puede explicarse bajo una óptica de homofobia disfrazada de paternalismo y cristianismo barato que te hace incapaz de comprender y respetar incluso a las personas que más quieres. 

Aunque tampoco tiene por que ser lgtb una persona de tu familia, basta que lo sea la que se sienta a tu lado en el culto del domingo. ¿Cómo se puede predicar, orar, hablar del amor de Dios y del compromiso que eso supone con tu entorno, y creer que eso no te implica con el reconocimiento y la aceptación completa de esa persona que tienes al lado?¿Cómo accedes a tener hermanos y hermanas de segunda y encima animarles a tener paciencia?


Ya he escuchado las razones de las homófobas y los homófobos progres: que no hace falta el reconocimiento, que no hace falta hacer tanto énfasis en ese “tema”. Les pido que abran los oídos a lo que dicen las personas lgtb de sus comunidades, que ese reconocimiento si es necesario, y cuando se dé, ese “tema” dejará de ser tan importante. También he escuchado a muchos gays y lesbianas que piensan que como mínimo en la IEE no hace falta llevar una doble vida. Ya les digo que de doble vida en la IEE hay mucha y a todos los niveles, pero conformarse con tan poco sólo tiene un nombre: homofobia interiorizada. Ninguno de los creyentes que cada domingo les saluda y les da dos besos, o que incluso a veces les pregunta por su pareja, aceptaría el trato que ellos están teniendo. Y cuando ellos les siguen el juego les están diciendo que aceptan sin rechistar que se les trate de una manera injusta. Es decir, más que visibilizar la realidad lgtb, se está reforzando la homofobia. 


A la hora de intentar justificar a la IEE se dice que tienen miedo, que les falta coraje, que prefieren no enfrentarse al resto iglesias e instituciones evangélicas del país, que ya sabemos todos como se las gastan. El Tribunal de la Santa Inquisición son un grupo de hermanitas de la caridad a su lado. Sinceramente esta excusa es poco creíble, ¿Desde cuándo las relaciones entre la IEE y FEREDE o la AEE no han sido tensas? ¿Desde cuándo la IEE no ha sido vista por las comunidades evangélicas como una iglesia atípica que se parecen más a la Iglesia Católica que a los "evangélicos de verdad"? ¿Qué iglesia evangélica de este país no sabe que la mayor parte de los miembros de la IEE opinan que se deberían reconocer los derechos de las personas lgtb dentro de la iglesia? Si en el Sínodo no se tomó esta decisión no fue por cobardía, sino por  homofobia. Homofobia progre, pero homofobia.


Otra de las razones aducidas es el miedo a la ruptura dentro de la IEE. Es evidente que no todo el mundo está de acuerdo. Algunos hablan de un 70% a favor, un 20% en contra y un 10% de indecisos. Pero cuesta creer que este miedo sea real cuando en este Sínodo se ha aprobado un texto que afirma el derecho a decidir de los pueblos, vamos en pocas palabras, que se está a favor de que el pueblo catalán decida si quiere o no la independencia. ¿Me quieren hacer creer que los porcentajes en este tema son mayores que en el tema de la aceptación de las personas lgtb? Cuesta creerlo. Pero lo que cuesta aceptar es que se apruebe un texto para que el cristiano o la cristiana que tienes sentado a tu lado en una iglesia de la IEE en Barcelona pueda tener el derecho a votar su futuro nacional, pero no tenga derecho, o que la iglesia no se lo reconozca, a vivir felizmente con una pareja de su mismo sexo. ¿Quién ha hecho esta propuesta del derecho de autodeterminación? ¿Quién la ha promovido? ¿Por qué no hace lo mismo con la realidad lgtb dentro de la iglesia? ¿Ser catalán tiene más pedigrí que ser lesbiana? O es políticamente más correcta en Catalunya una iglesia por el derecho a decidir que una por el derecho a vivir la sexualidad libremente. Y que conste, estoy por el derecho a decidir.


Se pueden dar mil justificaciones, mantener comisiones fantasma sobre sexualidad, se puede dar una de cal y mil de arena, pero la única realidad a día de hoy es que la homofobia todavía tiene presa a una iglesia que supo enfrentarse a otros poderes mucho más peligros saliendo victoriosa, al menos como ejemplo de integridad. Y lo hizo con valentía y con el evangelio. Y en este momento, y en este tema, sólo veo cobardía y falta de coherencia con la fe cristiana que se predica en las iglesias de la IEE. Se pueden llenar  la boca con grandes mensajes sobre temas que todo el mundo apoya y que no traen consigo conflicto alguno, pero cuando son incapaces de hacerlo con temas que necesitan un coraje mayor, se les ve el plumero y pierden toda credibilidad. Me reitero, no es cobardía, es homofobia. Y la homofobia, por muy adornada de progresismo que esté, es un pecado. Un pecado contra hermanos y hermanas.

                                                                                                                                                                    Carlos Osma


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