sábado, febrero 2

Mariano Rajoy, una persona ejemplar


Así, como una persona ejemplar, ha calificado la vicepresidenta del Gobierno Español, Soraya Sáenz de Santamaría, a Mariano Rajoy, después de que el País haya publicado unas informaciones en las que asegura que Rajoy, como la mayor parte de la cúpula del Partido Popular, ha recibido sobresueldos que no ha declarado, durante más de diez años, gracias a la existencia de una “caja B” en su partido. Dicha “caja B” se llenaba con aportaciones de importantes constructoras, empresas privadas y públicas, que nadie sabe muy bien que esperaban recibir a cambio.

Que en cualquier país con una mínima tradición democrática dicho Presidente ejemplar hubiese tenido que dimitir junto al resto de personas implicadas del Gobierno, es más que evidente, pero aquí Mariano aguanta el tipo e intenta ganar tiempo. “Spain is diferent” , eso es lo que nos han dicho siempre, y parece ser que tenían toda la razón. Aquí, lo de robar lo que se pueda esta bien visto, es lo que haría cualquiera en su situación, llenarse los bolsillos con dinero público. Quizás por eso Mariano Rajoy, es una persona ejemplar.

Lo de intentar minimizar el caso de un presidente, vicepresidenta, varios ministros, que se han saltado las normas más básicas de responsabilidad y de decencia, intentando ensuciar a todo el mundo, es otra de las estrategias que se están utilizando. Todos los partidos están implicados en casos de corrupción, no sólo el Partido Popular, y es evidente que la suavidad con la que ha reaccionado Alfredo Pérez Rubalcaba, Secretario General del principal partido de la oposición, nos hacen pensar lo peor. Otra iniciativa para desviar la atención de los propios casos de corrupción la vimos ayer en el President de la Generalitat Artur Mas, que pretende convocar una cumbre contra la corrupción para regenerar la acción pública.


Aunque la que todavía no se ha pronunciado ha sido la Casa Real, y no tenemos que ser muy listos para entender que con uno de sus miembros, el muy honorable Iñaki Urdangarín, enfangado hasta las cejas en casos de corrupción, más le vale no abrir la boca, no sea que imputen a la infanta Cristiana, o incluso podamos empezar a creer que el propio Rey Don Juan Carlos estaba al corriente de las irregularidades que su hija y su yerno realizaban utilizando el nombre de la Casa Real, pero que prefirió mirar hacia otro lado.

Y podemos seguir y seguir con casos de corrupción, la política española está podrida, es lo que piensa todo el mundo. Y  lo piensa mientras casi seis millones de personas están en paro, más de un millón de familias tienen todos sus miembros sin trabajo, se recortan las prestaciones públicas, se privatiza descaradamente la sanidad, la enseñanza y se ponen dificultades económicas para que la gente tenga acceso a denunciar abusos y atropellos. La gente habla de la corrupción política mientras ve como quienes les empujaron a esta crisis absurda han sido rescatados con su dinero y se llevan sus inversiones a paraísos fiscales, mientras empiezan a asumir que no cobrarán pensiones de jubilación, o mientras hacen cola para que instituciones privadas cubran sus necesidades básicas. Esas mismas instituciones que no se atreven a levantar la voz para denunciar lo que está pasando. Es una vergüenza que las iglesias de nuestro país, empezando por la que más fieles tiene, la Católica, pero siguiendo con las protestantes y evangélicas, o otras religiones como los musulmanes o judíos, no levanten su voz de una manera más clara y unida para denunciar los atropellos a que es sometida la sociedad española. Este trabajo, como otros se lo dejan a otros, ellos a lo suyo.

No puede haber un Gobierno, que exija austeridad a los ciudadanos, implicado en un caso de corrupción. Mariano Rajoy, tiene que dimitir por responsabilidad con este país, por decencia, y por vergüenza. Y la ley tiene que ser mucho más dura con todos estos casos, no se puede permitir que se vayan de rositas después de haber saqueado las arcas públicas. Lo mínimo que se les puede exigir a nuestros gobernantes, no es inteligencia, sino decencia y responsabilidad.

Haríamos mal en creer que es imposible tener un Gobierno que no aproveche su situación para cometer irregularidades, y haríamos bien en exigir más transparencia. Queremos saber quien subvenciona a los partidos políticos, y que reciben a cambio, queremos saber de una manera más clara como se gasta el dinero público, y quien lo controla, con que medios. Queremos que la ley sea más dura con quienes utilizan la política para enriquecerse y no para servir a los ciudadanos. Queremos que los servicios públicos estén garantizados públicamente y no privatizados para aumentar las ganancias de los de arriba y bajar los sueldos de los de abajo.

Exigimos separación real entre el poder ejecutivo y el judicial, capacidad para que la ciudadanía pueda escoger libremente y en listas abiertas ambos poderes, y no que, como ocurre ahora mismo, el poder judicial esté al servicio y completamente controlado por el Gobierno de turno. Queremos tener la posibilidad de escoger dirigentes honrados, y que exista un control sobre ellos. Y para todo ello es importante también la educación de toda la sociedad, que se eduque desde casa, desde los centros públicos, o en la televisión, para entender que la sociedad la formamos todos, y que es responsabilidad de todos mantenerla. Es absolutamente urgente, que la mentalidad de gran parte de la población cambie: si en la misma situación que Mariano Rajoy hubiésemos hecho lo mismo, no hubiéramos actuado correctamente y deberíamos asumir las consecuencias de nuestros actos.

Mariano Rajoy debe dimitir, y somos los ciudadanos los que debemos exigírselo porque parece evidente que él no quiere hacerlo. La corrupción es una lacra, y más en estos momentos en los que estamos viviendo las terribles consecuencias que produce ésta en la sociedad. No podemos tener un Presidente y un Gobierno que sabemos ha actuado de manera irregular, a menos que pensemos que esto es una selva en la que todo vale. Si es así, no nos llevemos las manos a la cabeza cuando los más perjudicados por esta crisis, se den cuenta de que es la alegalidad la única manera de sobrevivir en esta jungla.

Carlos Osma

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