lunes, noviembre 7

Inclusividad en la IEE.... Otro paso hacia atrás

La semana pasada tuvo lugar el LXXIV Sínodo General de la Iglesia Evangélica Española (IEE) en Palma de Mallorca. En dicho Sínodo la Comisión de Ética de la Sexualidad presentó un informe donde, entre otros puntos, se proponía que cada comunidad de la IEE tuviera la libertad de avanzar a su propio ritmo en el desarrollo de una pastoral de las personas homosexuales. Sin embargo, tras un debate en el que el propio Presidente de la Comisión Permanente, Joel Cortés, se posicionó en contra de la propuesta, la proposición fue rechazada.

Al parecer el miedo a una división fue determinante a la hora de tomar la decisión, al menos esto es lo que han comentado algunos de los asistentes. Algunos de nosotros, como miembros de esta Iglesia, no compartimos que sea el miedo quién dirija sus decisiones, al igual que no fue el miedo quién en más de una ocasión ha dirigido su testimonio a lo largo de su historia. No creemos que el miedo pueda llevarla a buen puerto, ni que sea compatible con el evangelio liberador que se predica en sus comunidades.

No se puede pasar por alto que con esta decisión la IEE toma una postura bastante similar a la FEREDE, al no permitir que cada comunidad decida en conciencia como entiende la enseñanza del evangelio al acercarse a las personas lgtb. Además es una decisión que tiene poco que ver con la visión protestante sobre la libertad de conciencia y la importancia de las asambleas de cada comunidad para decidir sobre temas como estos. No hay que olvidar que en más de una comunidad de la IEE los homosexuales, aunque discriminados todavía en muchos aspectos, forman parte activa de ella. Y que un porcentaje muy grande de ella, podrían estar a favor de la propuesta rechazada.


Por otro lado sorprende ver como personas homosexuales, o aquellos que han vivido en su propia familia la injusticia con que son tratados gays y lesbianas; sin olvidar tampoco a quienes con tanto ardor escriben artículos o dicen apoyar a las personas lgtb, se escondan detrás del “bien de la Iglesia” , de la “unidad”, o del “cargo que ostentan”,  para que en el momento decisivo, se callen, o incluso apoyen estas decisiones, que sin duda alejan a la IEE del evangelio. Entre justicia y estructura religiosa, todos dicen estar al lado de la justicia, pero la verdad es que nada más lejos de la realidad, puesto que el colectivo lgtb es marginado y discriminado.

Algunos siguen pensando que no hay que tirar la toalla y que hay que ver como reaccionaran las comunidades más inclusivas a la decisión del Sínodo. Sobre todo aquellas que tienen un número significativo de personas lesbianas y gays. Supongo que es el último cartucho antes de enfrentarse a la realidad de que quizás la única solución sea la de crear unas nuevas comunidades inclusivas, más sensibles al evangelio de Jesucristo hacia las personas discriminadas, que las ancladas en un pasado de homofobia y discriminación disfrazado de prudencia y buenas intenciones para el futuro. Un futuro siempre inalcanzable, para los que en nuestro día a día exigimos la justicia que merecemos y denunciamos la hipocresía y el doble discurso de aquellos que dicen estar trabajando por un mundo mejor. Quizás sea así, pero no es un mundo mejor para todos, sino sólo para los que son como ellos.

                                                                                                       Carlos Osma

1 comentario:

  1. Estimado Carlos,
    hace mas de 20 años que conosco la IEE, y no cuento los sapos y las culebras que nos hicieron tragar, a mí, a amigos, a familiares como consecuencias de las inumerables torpezas y malas decisiones que la junta directiva suele tomar. No he parado de decir que la Iglesia Evangelica Española, desgraciadamente, es homófoba como todas las iglesias cristianas de España. No es una palabra insultante, sino que describe el miedo a la homosexualidad. He sido, yo y mis hijos, victima de este miedo, y si sali a la vez del armario y de esta institución, es porque tenía claro que no se podia esperar un minuto más. El Evangelio es inclusivo y da la fuerza de vivir sin miedo para luchar para los derechos de tod@s.

    También siempre he mantenido mis declaraciones : practicar bodas en secreto, o tener de hecho responsables tanto laicos con clérigos que son gays, cuando lo sabe perfectamente la Comisión Permanente, es no solamente tener un doble discurso indigno del Evangelio, sino también fomentar el armario y proponeros dentro de esta iglesia vivir como miembros de segunda clase, con todas las consecuencias de salud mental y fisico que esto puede tener. Un gay no creyente que se asume en la calle se siente mas bendito de Di@s que l@s desgraciad@s víctimas del síndrome de Estocolmo.

    A pesar de esto, desde el interior, algun@s lo intentaron cambiar: muchas veces he lamentado que no parezcan tener solidaridad con teólogos o pastores que son gays o lesbianas, tienen formación y hubieran podido ayudar.

    Ayer he leido este texto tuyo que destapa el miedo. Sinceramente, Carlos, estoy solidario con vosotr@s, no dejé nunca de serlo, a pesar de que no lo habeis sido conmigo. Pase lo que pase, estoy seguro que el Di@s que se preocupe mas de las personas que las instituciones corruptas estara con vosotr@s.

    Un abrazo

    Alain

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